lunes, 17 de septiembre de 2012

RESEÑA DEL LIBRO: “STALIN, EL GRAN ORGANIZADOR DE DERROTAS”


            POR: RODRIGO BATISTA

El Centro de Estudios, Investigaciones y Publicaciones (C.E.I.P)  “León Trotsky”, fundado en 1998, se planteó publicar las obras clásicas de León Trotsky como la conocida biografía Mi Vida, su Historia de la Revolución Rusa, La revolución traicionada, Escritos sobre España, La lucha contra el fascismo o sus textos sobre arte, cultura y vida cotidiana, así como también compilaciones temáticas y ampliadas en esta nueva serie con textos inéditos en castellano.  Además, se le sumará desde el 2006, el Instituto del Pensamiento Socialista (IPS) que tiene como objetivo ser un centro editorial especializado en marxismo, que abarque todo tipo de temáticas: históricas, teóricas, políticas, de género, incluso literarias. Ella Consta de un amplio catálogo que incluyen las publicaciones del C.E.I.P “León Trotsky”, pero también de otros autores marxistas.
            El libro Stalin, el gran organizador de derrotas, publicado en marzo del 2012, está enmarcado en el primer tomo de la Colección de Obras Escogidas León Trotsky  publicadas por Ediciones del IPS y el CEIP en coedición con el Museo Casa León Trotsky de México y el apoyo de Esteban Volkov, nieto de Trotsky.  En Stalin, el gran organizador de derrotas encontramos indudablemente un gran aporte editorial, para la discusión teoría, política y estratégica del marxismo revolucionario. Su lanzamiento, tiene el objetivo de llegar a los que hoy militan por la revolución socialista, a los intelectuales marxistas pero también a los jóvenes que hoy despiertan a la vida política en búsqueda de una salida a la crisis actual.
            Este libro, publicado originalmente bajo el título La tercera internacional, contiene varios trabajos escritos por Trotsky en el exilio, luego de haber sido expulsado del Partido Comunista junto con miles de oposicionistas, y cuando la crisis de 1929 daba inicio a agudas confrontaciones de clase. Trotsky reúne los documentos presentados durante y después de la realización del VI Congreso de la Internacional Comunista (1928) donde llamaba a esta organización a retomar una perspectiva revolucionaria frente al curso zigzagueante adoptado en manos de Stalin, que provocó la derrota de importantes procesos revolucionarios y profundizó la burocratización de la URSS.
            Hoy, cuando la crisis capitalista mundial empieza a encontrar respuesta de la juventud y clase obrera, redoblamos nuestra labor para poner el legado de Trotsky a disposición de una nueva generación. Por eso, considerado uno de los textos fundacionales de la IV Internacional, el debate sobre estrategias allí desarrollado recobra actualidad en medio de la crisis económica, y cuando caen en desgracia las ideologías que pretenden hundir en el olvido las enseñanzas y lecciones de revolucionarios como León Trotsky, Vladimir Lenin o Rosa Luxemburgo. Por esto, nos detendremos sobre algunas reflexiones que surgen del pensamiento elaborado en Stalin, el gran organizador de derrotas, el de la estrategia revolucionaria, legado que ha sido dejado de lado para pensar los elementos políticos y teóricos para conseguir la victoria del proletariado y los oprimidos sobre todo el sistema capitalista mundial. Tomaremos para ello la clara exposición elaborada por Emilio Albamonte[1] en ocasión de la presentación de Stalin, el gran organizador de derrotas el 29 de abril de este año en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

Táctica y estrategia en la época imperialista

            Emilio Albamonte[2] abrió su intervención señalando que la elección de esta obra de Trotsky como primer tomo de las Obras Escogidas no era casual sino que estaba ligada a una revalorización del pensamiento estratégico, contraponiéndola a la idea que se quiso imponer luego de la derrota de la dictadura del cono sur, la avanzada del neoliberalismo, y la instalación del progresismo, de que la izquierda sólo tenía que discutir de táctica (elecciones, trabajo sindical, etc.).
            Al referirse a uno de los puntos de partida de esta reflexión, Albamonte señaló “El primero es ir contra la idea naturalizada de que la izquierda no puede vencer. Venimos de treinta años de lo que llamamos –en un artículo de Estrategia Internacional– una ‘Restauración burguesa’, un período sin revoluciones como hubo después de la derrota de la Comuna de París de 1871 hasta la Revolución Rusa de 1905. Sobre aquel período Lenin decía que habían sido 30 años de avance del revisionismo pacifista en el movimiento socialista internacional.
            Hoy nos enfrentamos a algo parecido, donde compañeros anarquistas o autonomistas plantean ‘para qué un partido’, ‘para qué partido de vanguardia’, etc.; o teóricos que hablan de la perspectiva comunista como Badiou, Negri, etc., que ven los fenómenos revolucionarios como acontecimientos que surgen ex nihilo (de la nada), donde los problemas estratégicos y el de la construcción de un partido revolucionario se discuten muy poco”.
            Luego señaló el estudio y la apropiación de aspectos de Clausewitz[3] realizada por Lenin y Trotsky.  En el caso de Lenin, éste coincidió con un momento de enorme productividad intelectual y de “rearme” teórico luego del estallido de la Primera Guerra Mundial, en simultáneo con su estudio sobre la Lógica de Hegel, y su elaboración de El Imperialismo, etapa superior del capitalismo, en el marco de que la actualidad de la guerra y de la revolución planteaban los problemas de estrategia en un nuevo nivel. “Ya Rosa Luxemburg –señaló Albamonte– había luchado contra la estrategia de Kautsky, antes que Lenin y antes de que éste se pasase a las filas del socialchovinismo; sin embargo, como dice Trotsky en este libro [Stalin, el gran organizador de derrotas] y en otros escritos, los problemas de la guerra y de la insurrección sean quizá los puntos más flojos en la reflexión de Rosa.” Y agregó sobre la apreciación de Trotsky sobre la obra de Luxemburgo: “es el movimiento vivo del proletariado el que los intelectuales tratan de asumir, donde nadie tiene ‘el conjunto de la teoría marxista’ […] Una de las grandes tragedias que hizo el stalinismo, es que el diálogo teórico-político abierto por Luxemburg, Trotsky y Lenin fue interrumpido por decenios, y en algún sentido sigue interrumpido hasta ahora”.

            
       Albamonte analizó la recuperación de los debates de estrategia por parte de los marxistas a principios del siglo XX: “Releyendo a Clausewitz, con definiciones tan sencillas como que la táctica es el arte de ganar los combates y la estrategia el arte de utilizar los resultados de los combates para ganar la guerra, vimos que ese punto estaba separado de las discusiones en el marxismo histórico. Los que vuelven a plantear esta discusión antes que Lenin son [Franz] Mehring de la socialdemocracia alemana, que escribe sobre el arte militar, y un historiador militar reaccionario, [Hans] Delbrück. […] Entre Kautsky y Luxemburg se desarrolló una gran discusión donde el primero, basado en Delbrück opinaba que la segunda Guerra Púnica se había ganado por la ‘estrategia de desgaste’ de Quintus Fabius el “Cunctator” –es decir, el “demorador” – y que el movimiento obrero alemán tenía que tener esa estrategia […] Luxemburg quien toma al historiador de Roma, [Theodor] Mommsen, para contestar los argumentos históricos, demuestra que la “estrategia de desgaste” sólo permite ganar tiempo y que el movimiento obrero no se puede quedar sólo con una estrategia de este tipo. […] Justamente, la Sociedad Fabiana –cuyo nombre alude al romano Quintus Fabius–, aún hoy conserva su influencia en el Partido Laborista, y opina que el movimiento obrero debe avanzar ‘culturalmente’ para lograr así cambiar el capitalismo desde adentro en dos o tres siglos…”.

            Ligando estos debates a la relación entre programa y estrategia, Albamonte señaló: “Trotsky explica en el Stalin, el gran organizador de derrotas, que el término “estrategia” fue restituido por la III Internacional, ya que la II sólo hablaba de “táctica”. Crítica que en el Programa de la IC (Internacional Comunista) de Stalin y Bujarin se hablaba de estrategia en general, pero que sobre el problema fundamental de la estrategia, es decir, sobre las condiciones y los métodos que conducen a la insurrección propiamente dicha, la conquista del poder, sólo se decían generalidades. […] Entonces volvimos a cuestionarnos por qué Trotsky y Lenin habían estudiado a Clausewitz y habían surgido estas teorías y discusiones entre Kautsky y Luxemburg, y nos dimos cuenta que no le habíamos dado suficiente importancia, antes de leer a Clausewitz, a que en este libro [Stalin, el gran organizador de derrotas] hay un capítulo enorme llamado ‘La táctica y la estrategia en la época imperialista’.”

            A continuación, Albamonte comenzó una comparación entre el pensamiento estratégico de Clausewitz y el de Trotsky donde resaltó: “Leímos a Clausewitz y nos llevó a leer a Trotsky, porque llegamos a lo que se llama la ‘trinidad’ de Clausewitz. […] hay tres elementos que la forman: el gobierno, que da la orientación política; el ejército y los generales, que toman la relación de fuerza y trabajan con las probabilidades (porque el azar es un componente de toda guerra); y por último, el pueblo, que es el portador un ‘sentimiento hostil’…”.
            Sobre el primer elemento de la “trinidad” –la orientación política- señaló cómo, en un mismo sentido, “Trotsky polemiza contra los que opinan que la clase obrera debe administrar ‘sin dirigentes’ –como plantean compañeros anarquistas, populistas o autonomistas– ya que parten de una idealización inconsciente del capitalismo, pensando que una sociedad fundada en la esclavitud salarial puede elevarse a su independencia de clase sin una dirección que contenga a sus elementos más perspicaces y templados. Si esto fuera así, se podría lograr la transformación de la sociedad pacíficamente. Entonces la estrategia fabiana sería correcta y ser revolucionario sería un desastre. Sin embargo, la revolución es necesaria para arrancar a las masas populares del atraso y la ignorancia, y para que la revolución sea victoriosa deben ligar sus esperanzas y sus luchas a un partido que se haya convertido en la condensación de su propia lucha. Y esta dirección se forma a través de un largo proceso de selección y educación”. Y, polemizando con un artículo recientemente republicado de Oscar Del Barco sobre Lenin[4], agregó: “…partimos de discutir que lo importante no es tener ‘derrotas dignas’, aunque tengamos muchas, lo importante es vencer, liquidar la explotación del hombre por el hombre. Para eso hay que dotarse de instrumentos. Trotsky define a la estrategia justamente como el arte de vencer”.

            Al momento de referirse al “pueblo”, tercer elemento de la “trinidad” de Clausewitz, destacó desde qué lectura lo abordaría y planteó: “dentro de los trotskistas, somos los más ‘libertarios’. Le dimos tanta importancia al problema de los soviets, de los consejos obreros, que lo elevamos a problema de la estrategia. Volvimos a Trotsky para ver si, como nos dicen muchos compañeros de la izquierda, los soviets son instrumentales y no son clave, así como lo es el partido revolucionario”. En respuesta a esta cuestión sostuvo: “Trotsky plantea que el carácter revolucionario de la época no consiste en que se puede realizar la revolución en todo momento, es decir tomar el poder, sino que la actual es una época de cambios bruscos, y que la dirección tiene que estar preparada para estos cambios. Este objetivo está indisolublemente ligado a la autoorganización de las masas, como lo hicieron las masas rusas bajo la forma de Soviet.”

            Luego citó a Trotsky en Stalin, el gran organizador de derrotas cuando dice: “En la acción, las masas deben sentir y comprender que el soviet es su organización, de ellas, que reagrupa sus fuerzas para la lucha, para la resistencia, para la autodefensa y para la ofensiva. No es en la acción de un día ni, en general, en una acción llevada a cabo de una sola vez, como pueden sentir y comprender esto, sino a través de experiencias que adquieren durante semanas, meses, incluso años, con o sin discontinuidad”.
            Retomando la comparación con la “trinidad” señaló las diferencias entre el marxismo y un “militarismo” y planteó cómo Clausewitz, a pesar de destacar la importancia de la “fuerza moral” de las masas cuando intervienen en la guerra defendiendo intereses propios, nunca llegó romper con una visión del “pueblo” como “masa de maniobra” debido a los propios intereses reaccionarios que defendía. En este sentido, destacó que en ese punto “Hay una diferencia central. Para nosotros hay una cadena entre esos organismos que a veces se manifiestan como comisiones internas, que surgen en el sindicato, que a veces se transforman como interfabriles o consejos obreros, y sus elementos más perspicaces, que se organizan con un programa y una estrategia en un partido. Los marxistas no somos militaristas… tuvimos varias experiencias trágicas en nuestro país, y criticamos esas estrategias surgidas al calor de la revolución cubana, que más allá de su heroísmo tenían una estrategia y táctica equivocadas. […] el partido es la continuidad de la autoorganización de los trabajadores, de sus elementos más perspicaces, más templados dotados de una estrategia y un programa para vencer”. De la comparación en torno a la “trinidad” concluyó: “No hay nada más desprestigiado hoy que un partido de vanguardia. Nosotros lo reivindicamos y, al mismo tiempo, decimos que el marxismo no es un militarismo, sino que queremos los soviets, que los obreros sean la base de todo. No aceptamos la “trinidad” clausewitziana porque estamos hablando de la lucha de clases, no de guerra en general, ni de ‘guerra popular’, aunque opinamos que las insurrecciones, la guerra civil, etc. son elementos componentes fundamentales de un proletariado que se organice y se quiera sacar las cadenas de la opresión”.

            Luego de desarrollar la relación entre huelga general e insurrección desde el punto de vista de la estrategia retomando los conceptos de “guerra de montaña” y “guerra de llanura” según Clausewitz, Albamonte cerró su intervención señalando: “Para nosotros no hay contradicción entre partido de vanguardia y autoorganización de los trabajadores sino que lo vemos como dos niveles de lo mismo. No creemos que las revoluciones las  hagan los partidos de vanguardia, sino que las masas con su autoactividad son las que van a hacer las revoluciones, y que el partido revolucionario es clave para que triunfen, para que no se queden a nivel nacional y continúen en la perspectiva de la revolución permanente”.

            Por último, Emilio Albamonte señaló sobre Stalin, el gran organizador de derrotas que “este libro, así como el conjunto de los trabajos de Trotsky en los ’30, como sus escritos sobre lucha contra el fascismo en Alemania, etc. […] no creo que le vayan en zaga a los grandes clásicos de la ciencia política como El Príncipe de Maquiavelo, el Leviatán de Hobbes, los trabajos de Rousseau, etc. […] Los que lean este libro estarán leyendo un clásico. Si un clásico es un libro que en diferentes épocas dice distintas cosas según quién lo lee, de Trotsky reivindican parte desde los ‘neocon’ hasta la ultraizquierda […], en ese sentido Trotsky es un clásico: se lo lee desde las distintas posiciones ideológicas que hay en el mundo”.







[1]     Se recomienda ver el vídeo de la exposición de Emilo Albamonte en http://www.youtube.com/watch?v=wvmF3tR8fRg, donde en estas hojas se expresa brevemente su larga y rica reflexión sobre el marxismo revolucionario.
[2]     Director de la Revista Estrategia Internacional y dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) de Argentina.
[3]     Militar prusiano del Siglo XIX, teórico de la guerra y de las artes militares.
[4]     En la compilación Escrituras publicada en 2011 por Ediciones Biblioteca Nacional.

domingo, 22 de julio de 2012

El vaciamiento de PLUNA. Complicidades desde la derecha tradicional al FA


Por militantes de la FT-CI en Uruguay
En los últimos días uno de los temas centrales de la discusión nacional ha sido el drama desatado por el vaciamiento de PLUNA por parte de LEADGATE SA y la decisión del gobierno de liquidar la empresa votando en el parlamento un proyecto de ley. Son más de 800 los trabajadores que luchan por su fuente laboral.
El FA es cómplice del vaciamiento de PLUNA
La primera responsabilidad del FA en la entrega de empresas estatales como PLUNA a los empresarios “piratas” se da cuando se niegan rotundamente a encarar una campaña consecuente contra la privatización de TODAS las empresas públicas. Si bien la derogación de algunos de los artículos de la ley 16.211 impidió el desmantelamiento por completo de las empresas estatales (como sí lo hicieron en Argentina, por ejemplo), la campaña encabezada por el FA en 1992 y que contó con la complicidad de la mayoría de los dirigentes sindicales del momento se mostró impotente para frenar la ola de privatizaciones de estas empresas, que han tomado la forma de la tercerización de determinados servicios o sectores, controlados por empresas privadas. En el plano de las condiciones laborales, esto implica una caída significativa, entre otras medidas como los pase a retiro de estatales sin reposición, etc.
Llegado el primer gobierno del FA, en 2005 culmina la alianza de PLUNA con VARIG. El FA en todo momento optó por buscar un socio privado que se hiciera cargo de la mayoría accionaria. Es así que los progresistas de Vázquez, Astori, Rossi, Pintado y Lepra (estos mismos que ahora cínicamente piden “disculpas”[1]) le abren las puertas a la financista Ficus Capital para que luego éstos le dieran paso a LEADGATE S.A. comandada por su gerente el argentino Matías Campiani[2]. Este consorcio entra a la sociedad anónima con el 75% de las acciones y la promesa de invertir U$S 180 millones en la modernización de la flota y contratación de personal[3]. No solo que estos nuevos piratas capitalistas que se hicieron cargo de PLUNA no pusieron un solo peso, sino que fugaron buena parte de los activos de la empresa.
Hoy viejos frenteamplistas nos recuerdan que en su momento Mujica dijo que “no me gusta Campiani, no sé, es cuestión de olfato”[4], como si hubiera empresarios “buenos” y “malos”, pero se quedó en lo discursivo y no hizo nada por frenar la privatización. Hoy él también es responsable permitiendo que esta situación haya llegado hasta nuestros días, aunque haya quienes quieran desligarlo de cualquier responsabilidad. De hecho, los últimos créditos a la aerolínea se votaron en el actual mandato presidencial.

La derecha y su demagogia
Realmente a mucha gente le causó rabia ver cómo la derecha acusaba al gobierno del vaciamiento de PLUNA y decía bregar por la reestatización de la empresa. Es una imagen que se repetirá pocas veces la de Pedro Bordaberry esbozando defender la fuente laboral de las más de 800 familias que se quedan en la calle. Parece que a los derechistas se les ha olvidado que fueron ellos mismos los que estaban en la primera fila de los privatizadores de los 90, aunque los dirigentes frenteamplistas no tienen nada que envidiarles!!

El remate
Luego del primer vaciamiento de VARIG, llegó el segundo vaciamiento de LEADGATE. Y frente a esto, la salida del gobierno que se dice “progresista” es el liso y llano REMATE de lo que queda de PLUNA, dándole prioridad a los principales acreedores (entre ellos el SCOTIABANK, que ya robó en el Uruguay bastante), desconociendo las responsabilidades con los trabajadores y los usuarios, condonándole la deuda a Campiani y absorbiéndolas, y encima poniendo al Estado nuevamente como garante en última instancia frente a un nuevo comprador. Inclusive se le garantiza a Campiani inmunidad jurídida ya que se le ha prometido no iniciar ningún tipo de demanda judicial (penal) contra el mega robo que hizo durante todos estos años. Una verdadera estafa no solo para los trabajadores de PLUNA, sino para todo el pueblo trabajador uruguayo. Un estado que utiliza todo lo que tiene a su alcance (Constitución, leyes, decretos, poder judicial, etc.) para defender y preservar la ganancia inescrupulosa. Esta es la demostración del carácter de clase (burgués) de este Estado, que es administrado por el Frente Amplio.

Este es el camino que nos muestran con las «PPP»
Lamentablemente ya vemos con el caso PLUNA a qué camino conducen las asociaciones con pulpos privados. Sin embargo el gobierno de las PPP (Ley de Participación Púbico Privada) prefiere seguir con el carnaval de las privatizaciones que la derecha no pudo terminar de pasar hace 20 años. A principios de este año Mujica decretó (con el silencio cómplice de la burocracia sindical) la privatización de la Administración de Ferrocarriles del Estado, como primera medida en el marco de las PPP. En ella se estipulaba que a partir de ahora la plantilla de trabajadores se regiría por el derecho privado, en una demostración que las privatizaciones no son gratuitas para los trabajadores y que implican una pérdida importante en sus conquistas históricas. Lo mismo intentarán con otras empresas estatales, como ya lo venimos viendo en la planta de Carrasco de Ancap que, con el pretexto de que «no son rentables» terminan regalando las “joyas de la abuela” a especuladores que se rigen por su sed de ganancia en detrimento de las necesidades de los trabajadores y el pueblo.
 
El rol traidor de la dirigencia mayoritaria de la central obrera
La postura política tremendamente oficialista de los representantes de la central sindical, el PIT-CNT, ha llevado a que los trabajadores de PLUNA vean frustrados todos los intentos de luchar para enfrentar esta situación. Así como lo vienen haciendo en otros conflictos (docentes, por ejemplo), la burocracia sindical evitó cualquier salida propia de los trabajadores frente al desmantelamiento de la aerolínea, y descaradamente luchó por las indemnizaciones, y ni siquiera se propuso garantizar la fuente laboral de la totalidad de los trabajadores.
Esta burocracia alejada de los intereses de los trabajadores que maneja el PIT-CNT, representada en la corriente Articulación y en los militantes pertenecientes al Partido Comunista, ha intentado desactivar la resistencia de los trabajadores de PLUNA y ha colaborado una vez más para llevar el conflicto al fracaso. Nos quieren hacer llevar a una derrota como las que ya sufieron los trabajadores de otras aerolíneas que también quebraron, como la Mexicana o la misma Varig, donde la lucha fue pobre y quedaron más de 20.000 trabajadores en la calle.
Cumplen así el rol de sostenedores del gobierno y del actual modelo económico capitalista basado en altos niveles de exportación y de inversión extranjera a costa de salarios de hambre y precarización laboral.
De igual manera, referentes como Joselo Lopez del gremio de COFE (empleados públicos) logró reubicarse a último momento agitando la reestatización de PLUNA, pero lo hizo tarde y sin ningún ánimo de enfrentar decididamente el avance neoliberal del gobierno frenteamplista, limitándose a "dar la discusión" en la mesa representativa del PIT-CNT, sin lanzar ninguna campaña decidida desde las bases en solidaridad con los trabajadores de PLUNA. Este sector del movimiento sindical también ha mostrado toda su impotencia para ser una alternativa a la burocracia sindical oficialista. Así, le dejan la defensa de los trabajadores en manos de la mentirosa, demagógica y antiobrera derecha blanca y colorada.
En síntesis, ninguna de las alas de la dirigencia sindical encabezó consecuentemente la pelea por la única salida que podía (y puede) garantizar la continuidad de la fuente laboral: la reestatización sin pago y bajo control obrero de la aerolínea. Esta es la verdadera salida, una salida obrera frente a la devastación que dejó la vorágine capitalista[5].

La última jugada de la burocracia: (otra vez) la ilusión de la cooperativa
Al cierre de este artículo, la burocracia sindical comenzó a plantear a través de un comunicado del secretariado ejecutivo de la central obrera, un  modelo de privatización parecido al de FUNSA (fábrica de neumáticos), donde proponen conformar una cooperativa de trabajadores que se haga cargo de una parte de las acciones de la sociedad anónima (en base a préstamos del Estado), y que comparta la misma con algún capitalista.
Esta propuesta realizada por la burocracia sindical ha sido tomada por los trabajadores, quienes la ven como una salida posible[6]. Inclusive los dirigentes del PIT-CNT han llegado a “aconsejar” cínicamente a que los trabajadores de PLUNA no realicen medidas de fuerza contundentes por miedo a “espantar” a los futuros inversores, subordinando los intereses de clase y coartando el poder de lucha que tiene la clase trabajadora[7].
Pero esta propuesta condena a los trabajadores a no pelear por la estatización bajo control obrero, además los obliga a incluirse en el remate, no ya como trabajadores sino como posibles interesados, y los lleva a tener que asociarse con un nuevo capitalista que no dudará en vaciar la empresa y explotar a la plantilla, como lo hace cualquier patrón.
La historia ha demostrado lo devastadora de estas salidas, donde los trabajadores quedan en un régimen de cooperativa en el que se autoexplotan y librados a la competencia del mercado capitalista que siempre hace lo imposible para hundir estos emprendimientos. FUNSA y otras fábricas que la burocracia sindical y el FA se esfuerzan en decir que son un ejemplo de gestión obrera (como la Ex Cristalerías), son hoy fábricas sumergidas en la pobreza, donde los nuevos trabajadores son contratados  de forma precaria y la cooperativa de trabajadores termina funcionando como patronal,  reproduciendo los salarios de hambre del resto de las industrias y muchas veces terminan mandándolos al seguro de paro.
El estado quiere deshacerse de la aerolínea, y con ella condenar a sus trabajadores y a todos quienes trabajan en otras empresas vinculadas al movimiento de PLUNA. No lo permitamos, es posible una salida que beneficie a los trabajadores pero solo será atacando la propiedad privada.
Hay que tomar las experiencias de lucha de trabajadores que sí lograron mantener sus fuentes de trabajo, como Aerolíneas Argentinas, Lapa y Dinar en Argentina, pero fue a partir de una enorme lucha en las calles y el despliegue de una campaña intensa.

Por una aerolínea estatal bajo control obrero
Es necesario que se rodee de solidaridad a los trabajadores de PLUNA y que el PIT-CNT vote urgentemente un paro general exigiendo la apertura de los libros de contabilidad para saber a dónde fue a parar la plata de todos estos años.
Hay que exigir la expropiación del patrimonio y todos los bienes inmuebles de LEADGATE S.A. y de Matías Campiani en Uruguay. 
Exijamos la formación de una Comisión Investigadora Independiente con plenos poderes para acceder a archivos y documentación e ir hasta el final en una investigación para establecer las responsabilidades políticas de toda esta estafa, inclusive la posibilidad del otorgamiento de coimas y hechos de corrupción, tan comunes (y hasta inevitables) en esta democracia capitalista.
Los trabajadores de PLUNA deben confiar solo en sus propias fuerzas, ya que desde todos lados los quieren engañar con salidas que luego terminarán en nuevos fiascos porque se las ata a un inversor privado, es decir se las sigue atando a la lógica de ganancia capitalista. Por eso la lucha debe ser independiente de cualquier variante patronal o partidos del régimen.
Reconstruyamos PLUNA pero bajo control obrero, como parte de un sistema de transporte estatal (que incluya el transporte automotor de pasajeros y el ferrocarril) orientado a cumplir con la función social de garantizar el transporte para las mayorías. Los fondos que se requieran para este emprendimiento deben ser obtenidos en base a impuestos progresivos al gran capital. Absorción de toda la plantilla de trabajadores de PLUNA garantizando su antigüedad y conquistas. Nadie mejor que los trabajadores para hacerse cargo de la gestión de la aerolínea. Son los trabajadores y trabajadoras quienes hacen funcionar el servicio, los pilotos, los oficinistas, los tripulantes, todos saben llevar adelante la empresa sin necesidad de ningún parásito capitalista.

[1] Ver “Vázquez, como Astori, asumió responsabilidad por Pluna” del diario El País, 17/07/2012 o bien “Tras la mea culpa, la oposición fustigó a Astori en el Senado” del diario El País, 18/07/2012, ambos disponibles en: www.elpais.com.uy
[2] En declaraciones a la prensa, el actual Ministro de Transporte y Obras Públicas, Enrique Pintado declaró que de haber estado ahí, hubiera tomado las mismas decisiones que los responsables del FA en 2007. Ver “Ministro de Transporte encabezará negociaciones por aviones y líneas de Pluna”, de La Red 21, 18/07/2012,
http://www.lr21.com.uy/politica/1049006-ministro-de-transporte-encabezara-negociaciones-por-aviones-y-lineas-de-pluna
[3] Ver “La historia de Pluna”, disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=asM6w_RTs7k
[4] Ver “Votan hoy la liquidación de Pluna; medidas sindicales en aeropuerto” del diario El País, 16/07/2012, disponible en: www.elpais.com.uy
[5] En realidad, cuando el estado uruguayo decide desligar a Leadgate S.A. de sus responsabilidades con el 75 % de la empresa PLUNA, el mismo Estado termina absorbiendo ese porcentaje pasando a convertirse en dueño pleno de la aerolínea. En este momento, el Estado “estatiza” las pérdidas asumiendo su responsabilidad para enseguida buscar un privado que quiera seguir explotando el negocio, seduciendo a Jazz primero y a BQB luego para que recapitalizaran PLUNA, todos intentos frustrados.
[6] La propuesta de la formación de la cooperativa ha sido aprobada en una de las últimas asambleas de los funcionarios de PLUNA, y fue la propuesta que le presentaron al vicepresidente Danilo Astori en la puerta de su casa en una movilización de unos 300 funcionarios.
[7] El diario El Observador relata “Una de las ideas que ronda entre, incluso, algunos sindicalistas, es que el PIT-CNT no le quiere complicar la vida al gobierno en este momento, y por eso no organizó ninguna movida fuerte. Pero desde la propia central se encargan de negar esa posibilidad. Dirigentes del PIT-CNT aseguraron a El Observador que la estrategia de no movilizarse fue definida en conjunto con los trabajadores, con el objetivo de “no complicar” la llegada de un posible inversor. Consideran que una estrategia más combativa podría perjudicar.”. Ver “PIT-CNT dice que su pasividad por Pluna es para no entorpecer” del diario El Observador, 20/07/2012, disponible en:
http://www.elobservador.com.uy/noticia/228493/pitcnt-dice-que-su-pasividad-por-pluna-es-para-no-entorpecer/
[8] Ley 16.211, disponible en: http://200.40.229.134/leyes/AccesoTextoLey.asp?Ley=16211&Anchor=
[9] Ver Albamonte, E. y Maielo, M. “En los límites de la Restauración burguesa”, en Revista Estrategia Internacional Nº 27, disponible en: http://www.ft-ci.org/article.php3?id_article=3582?lang=es
[10] Ver Waksman, G., “Uruguay. La gran derrota de Lacalle”, en Revista Nueva Sociedad. Enero 1993, disponible en: www.nuso.org/upload/articulos/2216_1.pdf
[11] Ver “Sociedad Pluna – Varig dio mayores pérdidas que las actuales” del diario El País de 03/08/2009, disponible en:
http://www.elpais.com.uy/090803/ultmo-433532/ultimomomento/sociedad-pluna-%E2%80%93-varig-dio-mayores-perdidas-que-las-actuales/


La historia de PLUNA

Los orígenes de PLUNA
Fundada el 20 de noviembre de 1936 por Alberto Márquez Vaeza y Jorge Márquez Vaeza, obtuvieron fuerte apoyo financiero y técnico del embajador británico Sir Eugen Millington-Drake, en el marco de la preparación general de la Segunda Guerra Mundial durante la presidencia de Gabriel Terra que en sus comienzos estuvo alineado a EEUU y Gran Bretaña. Incluso el presidente Roosevelt visitó Uruguay y la Argentina a finales del mismo año, en el marco de las negociaciones de paz por la guerra del Chaco, mientras el Brasil de Getulio Vargas mantenía todavía por esos tiempos su política de neutralidad. En 1940 el estado decreta una política de subsidios para las compañías aéreas nacionales (en esa época 3), pasando, por lo tanto también, a tomar parte en la administración integrando los directorios. En octubre de 1944 se crea una sociedad económica mixta con Pluna, quedando el estado con el 83,3% de la sociedad, en 1947 el estado se hace con el 94,4% de la sociedad, y finalmente en 1951 se crea Pluna Ente Autónomo haciéndose cargo de toda la compañía ahora funcionando como persona jurídica de derecho público. Desde fines de los 40s hasta décadas posteriores Pluna expande sus líneas de vuelos por la región, sumándose a su histórica línea Montevideo (y Punta del Este)-Buenos Aires, líneas hacia el Brasil como por ejemplo Porto Alegre, San Pablo, etc. Como vemos, desde sus inicios esta aerolínea estuvo al servicio de generar cuantiosas ganancias a distintos grupos capitalistas y al servicio de los intereses imperialistas en momentos tan importantes como la Segunda Guerra Mundial, en vez de estar puesta al servicio de la mayoría popular uruguaya como parte de un sistema nacional de transporte.  

La historia reciente: Del plebiscito de 1992 y la asociación con VARIG
La historia de las privatizaciones de PLUNA comienza con la aprobación por parte del parlamento de la Ley 16.211[1] (conocida como Ley de Empresas Públicas) a finales de 1991. En sintonía con el avance sin precedentes del capital sobre el trabajo a nivel internacional (proceso que nuestra corriente ha caracterizado como de “restauración burguesa”[2]), en Uruguay el gobierno neoliberal de Lacalle se valió de esta ley para impulsar la privatización de las empresas estatales sin necesidad de aprobación parlamentaria. Como todos sabemos, a partir de la votación de esta ley se formó un movimiento a favor de un plebiscito revocatorio de la misma (una herramienta que el reformismo siempre ha utilizado para desviar las luchas y que cuenta con enorme tradición en Uruguay). Luego de diversas instancias electorales, el FA y el PIT-CNT lograron imponer la derogación de sus artículos 1, 2, 3, 10, y 32[3]. Por lo tanto, como el artículo que habilitaba a la privatización de PLUNA era el 6°, en 1995 se llevó a cabo la alianza de la hasta entonces 100% estatal PLUNA con la empresa brasileña VARIG[4]. Esta alianza que se mantuvo durante 10 años le reportó una pérdida de 160 millones de dólares al Estado uruguayo.

[1] Ley 16.211, disponible en: http://200.40.229.134/leyes/AccesoTextoLey.asp?Ley=16211&Anchor=
[2] Ver Albamonte, E. y Maielo, M. “En los límites de la Restauración burguesa”, en Revista Estrategia Internacional Nº 27, disponible en: http://www.ft-ci.org/article.php3?id_article=3582?lang=es
[3] Ver Waksman, G., “Uruguay. La gran derrota de Lacalle”, en Revista Nueva Sociedad. Enero 1993, disponible en: www.nuso.org/upload/articulos/2216_1.pdf
[4] Ver “Sociedad Pluna – Varig dio mayores pérdidas que las actuales” del diario El País de 03/08/2009, disponible en:
http://www.elpais.com.uy/090803/ultmo-433532/ultimomomento/sociedad-pluna-%E2%80%93-varig-dio-mayores-perdidas-que-las-actuales/

lunes, 2 de julio de 2012

Sobre la posible legalización de la marihuana, y otras medidas anunciadas por el FA en Uruguay *


Por: Hernán Yanes, con la colaboración de Karina Rojas

Finalmente Mujica hizo públicas las medidas que venía elaborando su gobierno para encarar el tema de la creciente inseguridad ciudadana. Entre ellas destaca la propuesta de legalización del comercio de marihuana, aunque acompañada de otras medidas que aumentan el control social y habilitan la represión.
Debemos recordar que en los últimos meses el tema del aumento de la delincuencia y la inseguridad han ido ganando protagonismo en la agenda política, tanto por ser percibido por amplios sectores de la población como uno de los mayores problemas actuales así como por ser el centro de los ataques de la oposición blanca y colorada a la política oficialista.
Desde hace un tiempo el Frente Amplio viene respondiendo a esta problemática con distintas acciones de características represivas (mega operativos policiales, razzias, controles y cacheos aleatorios) dirigidos especialmente contra los barrios pobres, a la juventud pobre (por “portación de cara”) y con un discurso cada vez más duro que tiende a criminalizar la pobreza.
El FA en el gobierno olvida así que los fenómenos de delincuencia e inseguridad son la expresión de la explotación y miseria que ofrece el capitalismo para los trabajadores y el pueblo. Aún en épocas de bonanza económica excepcional, el Frente Amplio no fue más allá de una tibia recuperación en relación a la crisis del 2002, pero manteniendo en lo esencial el “modelo”: salarios prácticamente de sobrevivencia para amplios sectores de trabajadores, precarización, falta de seguridad social, informalidad, marginación, y grandes ganancias para los capitalistas locales e imperialistas.
Con estos anuncios el gobierno de Mujica intenta reacomodarse políticamente y retomar la iniciativa frente a la oposición. Tomando lo esencial del proyecto de la derecha en la forma de enfrentar la violencia y delincuencia, agrega algunas propuestas “sociales” y otras que son viejas reivindicaciones de los jóvenes como el consumo legal de marihuana.
Recurre a un conjunto de medidas que mezclan aspectos asistencialistas (atención a los adictos y personas en calle, aunque estos últimos de forma compulsiva) con claros rasgos de control social y otras directamente represivas y autoritarias, mayor presencia policial, endurecimiento de penas para delitos y para adolescentes infractores entre otras. La propuesta de generar un registro de consumidores va en este sentido, y es claramente controladora y policíaca.
En este marco, la propuesta de legalización y comercialización de la marihuana, si bien tomada aisladamente es una medida progresiva sobre un derecho elemental de la vida personal de los individuos, no es mucho más que una acción demagógica que intenta ganarse la simpatía de la juventud.
Los marxistas revolucionarios estamos por la legalización de todas las drogas, tanto porque su consumo es una cuestión de libertad y elección personal, como porque la prohibición es la que genera un mercado paralelo del que se enriquecen algunos capitalistas que se dedican al negocio del narcotráfico. Las “drogas” se transforman así en una mercancía que deja fabulosas ganancias.
Las medidas del gobierno apuntan a una mayor represión de los miles de pobres y excluidos que participan del negocio como forma de sobrevivencia mediante el endurecimiento de penas y sanciones, y no hay ninguna garantía que verdaderamente vayan por los “peces gordos”, las redes internacionales de narcotráfico. El fenómeno de la pasta base no es más que otra expresión de la decadencia capitalista y la falta de futuro para los miles de jóvenes excluidos y marginalizados que viven en asentamientos y barrios pobres en donde la delincuencia y las actividades ilegales son vistas como alternativa a la explotación laboral y la miseria cotidianas. Por otro lado, el documento oficial habla de que la "fractura social" es lo que llevó a nuestra sociedad a la actual situación. Pero lo que no dicen es que la trama vincular al nivel de la sociedad estuvo condicionada por las políticas económicas de los últimos 30 años (neoliberalismo, donde todos los partidos políticos son responsables). El triunfo ideológico de la burguesía en los años 90 (proceso a nivel mundial) reforzó una moral individualista y profundizó los márgenes de pobreza y pobreza extrema. En este marco, las sociedades se volvieron más violentas porque el capitalismo como sistema social es violento, y los estados ejercen el monopolio de la fuerza contra los trabajadores y los sectores más pobres de la sociedad. Crímenes como el de La Pasiva encuentran una explicación en esta situación.
De la misma manera la internación compulsiva para los adictos a la pasta base(1) o para aquellos que consuman más de 40 cigarrillos de marihuana no resuelven el problema y son salidas autoritarias y de control, es necesario garantizar el acceso a servicios de salud de calidad y tratamientos gratuitos con acceso para toda la población. Es un cinismo de parte del gobierno que hoy dice estar preocupado por los adictos, cuando los servicios sanitarios que hoy existen para atender estos problemas están vaciados, sin recursos, sin personal técnico que haga seguimientos, sin camas de internación, sin atención las 24 hs.

La juventud debe pelear por sus propias demandas

La juventud y los trabajadores/as uruguayos/as no deben depositar expectativas en la demagogia del gobierno. Tenemos que prepararnos para librar una lucha por nuestras demandas de forma independiente del gobierno y de cualquier partido patronal.
-  Por una verdadera legalización de todas las drogas: venta libre, control del estado de su calidad
-  Por aumento del presupuesto para la salud, por centros de atención a las adicciones orientados por una política de reducción de daños, por más recursos humanos y financieros para atender esta problemática. Pero nada de esto se puede hacer sin plata, por lo que hay que dejar de pagar la deuda externa y dejar de exonerar los impuestos a los capitalistas.
-  Basta de represión y criminalización de la pobreza y de la protesta.
-  Basta de persecución a la juventud. Libertad a David Lamarthe. Que metan en cana a los milicos torturadores, no a la juventud y los luchadores.
-  No a la baja de edad de imputabilidad.
- Aumento ya del salario mínimo al nivel de la canasta familiar, basta de trabajo en negro y precario
- Por los derechos de la juventud trabajadora a terminar sus estudios, flexibilidad horaria en los trabajos
- Por políticas de vivienda, por un plan de obras públicas controlado por los trabajadores, para dar trabajo digno y hacer casas y mejorar los deteriorados edificios de escuelas y hospitales

Por un movimiento independiente en las calles de la juventud, los trabajadores y los estudiantes por el salario, por nuestros derechos civiles (entre ellos a fumar lo que querramos) y contra las medidas represivas QUE YA SE ESTÁN APLICANDO.

Que el PIT-CNT convoque ya a un Paro Activo Nacional, para unificar los reclamos que hay (docentes, funcionarios estatales, etc.), que rompa su seguidismo al gobierno. Que este paro sea convocado también por la FEUU y el resto de los organismos.

Notas
1. Recordemos el desprecio de Mujica contra los “pastabaceros” que ya en otras ocasiones dijo que tenían que hacer trabajos forzados o mandarlos a hacer el servicio militar, es decir, todas salidas represivas y reaccionarias.



* Este nota ha sido publicada en el sitio de la Fracción Trotskista - Cuarta Internacional (FT-CI) http://www.ft-ci.org el 1º de julio de 2012. 

viernes, 8 de junio de 2012

Elecciones internas en el Frente Amplio *



Por Sebastian Hesse, con la colaboración de Damián

Agazzi, Xavier, Rubio y Castillo, el reflejo paradigmático de las internas frenteamplistas
El pasado domingo 27 de mayo se realizaron elecciones internas en el FA, para elegir al presidente de la coalición y a diferentes representantes para integrar la estructura interna como es el caso de los delegados de base para el Plenario Nacional (máximo órgano de conducción), los cuales componen la mitad del plenario.
El interés mostrado por estas elecciones internas, empezando por los propios sectores dirigentes del FA, da muestra del significado en cuanto a medidor de apoyo al gobierno. Y éste no fue ni catastrófico, ni tampoco un gran éxito, y esto comienza a preocupar a los principales dirigentes de la coalición. No es de sorprender si miramos que desde el punto de vista económico la crisis económica mundial apenas se hace sentir en la desaceleración de la economía y problemas para sostener el dólar, pero sosteniendo el consumo y manteniendo todavía baja la tasa de desocupación. Por otro lado el gobierno logró neutralizar de diversas formas distintos conflictos sociales, como lo fue la lucha docente desviada a partir de la represión al liceo 70 y el quiebre de asambleas a través de la movilización del aparato (que tuvo en el PCU al principal organizador en ADES Montevideo) para frenar o posponer el conflicto, o el conflicto de las cárceles donde directamente reprimió. Por otro lado, la alarma pública producida por los medios masivos de comunicación por la seguridad ha favorecido las políticas más represivas del gobierno, encontrando respaldo en esta elección en el apoyo de un sector de clase media a estas políticas antipopulares, siendo éstos los mismos sectores frenteamplistas que presionan por más seguridad.
Pero después de todo, esta elección ha resultado en un tibio respaldo al gobierno (1), habiendo votaciones desiguales incluso en la misma Capital (2). El reflejo de esto lo encontramos en la mayor votación en barrios de clase media en comparación con los barrios pobres, en “LaDiaria” del 29 de mayo podemos leer:
“En términos absolutos, el FA registró más votos en las coordinadoras montevideanas B y M, que agrupan a los barrios Palermo, Aguada, Parque Rodó, Punta Carretas, Pocitos, Buceo y Parque Batlle. Tuvo menos votos en las coordinadoras G y H, que corresponden a los barrios Paso de la Arena, Los Bulevares, Colón y Lezica.”
La elección interna ha traído discusiones al interior del FA con repercusión nacional desde hace meses, desde previsiones tempranas que alertaban sobre el peligro de una baja convocatoria de niveles históricos. Una muestra de esto han sido los últimos actos del FA, donde se discute mucho la baja militancia a partir de la apatía y el desencanto de sectores históricamente frenteamplistas y con aspiraciones de izquierda. Es que las políticas que han llevado adelante los gobiernos del Frente Amplio han tendido a alejarse objetivamente de las aspiraciones de estos sectores. En general lo que predomina a nivel de masas frenteamplistas es la apatía, el descontento y cierta desmoralización. Aunque por otra parte y producto de las políticas del FA, han surgido nuevos sectores de vanguardia que están haciendo una experiencia relevante, tanto con el gobierno como con sus agentes en la clase trabajadora (las experiencias de Municipales, Bancarios, y Docentes).
Otro elemento que ha generado discusión son las idas y vueltas en cuando a la búsqueda de un candidato de consenso. Desde Sendic, el candidato de Mujica, que no se concretó porque este no quiso salirse de la órbita de ANCAP (ya que el presidente del FA no puede ocupar ningún otro cargo público). O las transas del PCU que intentó hasta último momento obtener un candidato de consenso y luego de no poder lograrlo desarrolló una campaña electoral sin críticas al gobierno en bloque con el resto de los candidatos, apelando al discurso de “unidad y confrontación con la derecha”, incluso actuando como contenedores del conflicto educativo para que no entorpecieran la elección interna, posturas todas que buscan abroquelar a su base militante para evitar la sangría al interior del FA. En otros sectores, se impulsó un candidato “joven” (Alejandro Zabala) que se mostrara a las bases (sobre todo en la juventud) como renovación. El desenlace final fue una competencia de bajo voltaje entre cuatro candidatos que son la viva expresión de la falta de renovación en la cúpula del partido de gobierno (3). Finalmente se levantó una campaña bastante grande, con una amplia difusión en medios masivos, incluida una intensa difusión televisiva de los candidatos en los días previos, que logró revertir el pronóstico amenazador de una elección de bajo nivel electoral, logrando alrededor de 170 mil votos, un resultado que estuvo por debajo de las expectativas de la dirigencia frenteamplista (incluso enseguida de terminada la votación Jorge Brovetto el actual presidente del FA tenía expectativas en llegar al mismo nivel de votación que en 2006) ya que es una cantidad menor que las dos elecciones internas anteriores, registrando una pérdida de 52 mil votos con respecto a 2006. Sin grandes diferencias entre ellos, siguiendo el objetivo estratégico de apoyar a este gobierno, se distingue el discurso de cambio estructural del FA “para amoldarse a los nuevos tiempos” desde el sector más de derecha encabezado por Xavier (con el respaldo de Vazquez, Astori, y todo el FLS) y Rubio (Vertiente Artiguista) que consecuentes con el discurso de Vázquez acerca de la “actualización ideológica y programática del FA” y “renovación” de la vieja estructura “anquilosada” del frente amplio de los ‘70, proponiéndose minar el relativo poder que poseen actualmente las bases (donde predomina el PCU). Todo esto en el proyecto de hacer del FA un partido con una estructura cada vez más similar a la de un partido burgués sin muchas estructuras orgánicas que favorezcan la militancia de base (4). De todas formas, los distintos sectores han coincidido luego del resultado en cuando a números de votos en el alivio que significó el nivel de votación pese a la baja militancia (5). Por otro lado, más allá que todavía no se saben los resultados, se prevé el triunfo en la presidencia de la candidata Mónica Xavier del PS representante de la coalición FLS y en las bases se pronostica la continuación del predominio del PCU.
No eran infundados los miedos de los dirigentes frentistas, por ejemplo podemos leer en “La Diaria” del 28/5/12: “Federico Graña, del Partido Comunista e integrante de las redes frenteamplistas, afirmó que le ‘emocionó’ la afluencia de votantes. ‘Yo soy optimista. Me tiró un poco abajo el movimiento previo, pero me parece que esto demuestra que la gente puede apoyar sin estar militando todo el día. Cuando la llamás, está ahí’, resaltó.” Y es que el continuismo que ha significado el FA en el gobierno con respecto a los anteriores gobiernos de derecha, repercutió lo suficiente en las bases frentistas como para que los dirigentes tomaran nota del ambiente previo que se vivía. No es para menos si hacemos un breve repaso de lo que ha significado este continuismo, desde la política económica liberal salvo las medidas de asistencialismo y algunas concesiones al movimiento obrero (consejos de salarios por ejemplo) en el primer gobierno, hasta los manoseos que significaron las trabas para legalizar el aborto y el mantenimiento de la impunidad (con todo el carnaval parlamentario que significaron las idas y vueltas para lograr la anulación de la ley de impunidad). Y sobre todo el giro derechista que ha significado el gobierno de Mujica, abiertamente antiobrero, propatronal y represivo. Desde las innumerables declaraciones de Mujica alabando a los empresarios y al capital transnacional, las declaraciones de ataque a la clase trabajadora (en especial los funcionarios públicos) el rompimiento de la huelga de los municipales usando a los milicos para juntar la basura en las calles, el pacto con la derecha contra la educación pública, los megaoperativos contra los pobres, la represión en el liceo 70, la represión en las cárceles y un largo etc. Todas estas políticas, y sobre todo el giro más derechista del gobierno de Mujica, se han traducido en la desmoralización de un sector de la población que tenía ilusiones por izquierda del gobierno del “Pepe Mujica” y ahora muestra su apatía. Por otro lado un sector de la clase media, más a la derecha ha mostrado su apoyo a este giro y estas políticas en general a través del voto a Mónica Xavier la candidata del sector más a la derecha del FA.

 
Los trabajadores nada pueden esperar de estos candidatos y estas elecciones

Estas  elecciones internas nos han mostrado a tres candidatos (Rubio, Xavier, Agazzi) que buscan la renovación del FA en clave burguesa y pujan por un FA mucho más alineado con Mujica (Agazzi). La estrategia del PCU, de “izquierdizar” al FA, se muestra nuevamente como lo que es, una política que embellece por izquierda a un partido de conciliación de clases que gobierna para la burguesía, sembrando falsas ilusiones en amplios sectores de la clase trabajadora y la juventud. Una vez más lo que se plantea para los trabajadores y los estudiantes es la disyuntiva: o seguir en un frente con sectores de la burguesía subordinados a su programa, o desarrollar la movilización alrededor de un programa de independencia política de los trabajadores y el movimiento estudiantil. Los trotskistas estamos por la segunda opción. En este camino, deberán (trabajadores y estudiantes) construir su propia organización, un partido revolucionario que permita tomar las reivindicaciones más sentidas de los explotados y oprimidos y que pueda resolverlas bajo un gobierno de los trabajadores y el pueblo.

* Este artículo fue publicado en la página Web de la Fracción Trotskista - Cuarta Internacional (FT-CI),  http://www.ft-ci.org/, el pasado 07 de Junio 2012.



Notas:
1. En un artículo (La vida te da sorpresas) de “La Diaria” del 28/5/12: “A la mayoría, la pregunta de ‘¿por qué vino a votar hoy?’ le sorprendía, se notaba que no se les había ocurrido hacérsela. ‘Soy frenteamplista, ¿qué se supone que tengo que hacer?’, respondió un hombre con cierto enojo. ‘Hay que demostrar que estamos conformes con el gobierno’, explicó una mujer en un local de La Teja. Otra se expresó por oposición: ‘No hay cosa que odie más que los partidos tradicionales’”.
2. Ídem.
3. Perfiles de los candidatos: Monica Xavier (PS) es Senadora y representante de la coalición más a la derecha del FA. Contaba para esta elección con el apoyo del “establishment” frenteamplista. Abanderada de la propuesta de “renovación ideológica y programática” del FA de Vazquez. Ernesto Agazzi por su parte jugaba con la chapa de ser el candidato del MPP (sector de Mujica). Conocido como ex guerrillero del MLN-T. Participó como ministro de Ganadería en el período de Vazquez y siguió garantizando el proceso de extranjerización de la tierra. Enrique Rubio se presentó como un candidato de la “renovación del FA” al igual que Mónica Xavier. La única diferencia que tenía con Xavier fue que su apoyo se basó en pequeños sectores como Vertiente Artiguista (espacio del ex intendente de Montevideo Mariano Arana). Juan Castillo es dirigente del Partido Comunista y el principal dirigente del PCU en la central obrera (PIT-CNT). Fue el candidato defininido por el PCU al no haber consenso para la candidatura única.
4. Lo que se propone por parte de los sectores más a la derecha dentro del FA es (con la excusa de la “apertura” a formas de participación alternativas, como por el ciberespacio) quitarle legitimidad a los comités de base (organismos históricos de base que existen desde la fundación del FA en 1971 y sus representantes tienen un peso importante en la orgánica, tanto sea en el plenario nacional, los plenarios departamentales o la propia mesa política) con el objetivo de que las bases no “tranquen” las políticas que impulsa el gobierno. Concretamente lo que se propone es la eliminación de facultades del plenario nacional y el traspaso de las mismas a la mesa política, logrando el objetivo de quitar poder a los comités de base en la orgánica.
5. Desde las bases se veía con más claridad el peligro se puede leer en el mismo artículo: “Es una buena respuesta después de tantos reveses y tantas críticas. Nos fortalece ver que el frenteamplista sigue, más allá de que la militancia sea baja”, destacó María Emma Alba, representante de las bases de Montevideo en la Mesa Política del FA.