viernes, 9 de abril de 2010

Mujica y los Derechos Humanos


¿Perdón para los Genocidas de la dictadura y trabajo forzado para los consumidores de Drogas?

Otra vez los exabruptos
Ya es sabido que de diversas maneras el nuevo presidente uruguayo y ex guerrillero tupamaro está empeñado en que los militares genocidas de la última dictadura no estén presos ni sean juzgados. Quiere que la sociedad uruguaya se olvide, se desmemorie y se reconcilie con aquellas fuerzas armadas que impusieron a sangre y fuego un modelo económico al servicio del imperialismo, las mismas fuerzas armadas que hoy se aprontan para reprimir cualquier manifestación popular que se resista a pagar los costos de la crisis que se desarrolla a nivel internacional.
José “Pepe” Mujica busca asentarse como un gobernante capaz de ejercer “autoridad” ante las presiones de sectores burgueses y sobre todo frente a las presiones populares, y para eso quiere ganarse el “respeto” de los grupos de poder: las FF.AA., la Iglesia, las representaciones empresariales, etc., así como ganar base en la opinión pública de clase media que cede a las campañas reaccionarias de “mayor seguridad”.
Por eso, ha propuesto que los adictos (o consumidores, ya que él no parece hacer diferencia ni le preocupa mucho saber cuál es) deban ser sometidos contra su voluntad a una especie de instrucción militar de la que no ha dado muchos datos, pero que en todo caso implica apartarlos de la sociedad, como se hacía antes con la peste. Esta es una política completamente reaccionaria. Con la dureza que no tiene para los crímenes de los torturadores, el “Pepe” intenta “solucionar” el problema de los consumidores y adictos a la pasta base con represión y mano dura avasallando los mínimos derechos humanos.
El mismo señor que se siente Juez para liberar a los torturadores (por “viejitos inofensivos”) se cree también médico o psicólogo para definir y decidir tratamientos terapeuticos para los consumos problemáticos de Drogas.
No hay ninguna evidencia cientifica que demuestre que este “tratamiento” dé algún resultado y así lo han reconocido los propios encargados de la política para las drogas del anterior gobierno frenteamplista, que implementaron propuestas desde una perspectiva de reducción de riesgos y daños.
Por otro lado, al pensar que mandándolos a la “colimba”[1] estos jóvenes pueden recuperarse, se da por asimilado el famoso dicho “la letra con sangre entra”, asumiendo como posible forma de re-educación la disciplina autoritaria, tristemente conocida en los regimientos y batallones, acompañada por el maltrato a los subordinados, a la prepotencia de la autoridad y a la represión y discriminación abierta y sostenida.
Estas declaraciones muestran la soberbia de quien se cree que se las sabe todas. Nos preguntamos: ¿también irá a militarizar a quienes pidan trabajo digno o mejores salarios?
Además su visión simplifica problemas como las patologías asociadas al consumo de algunas drogas, evitando ver que son también en gran parte consecuencias del capitalismo, y que solo siguen existiendo por la complicidad policial y gubernamental que les garantiza a los proveedores de estas sustancias ingresos altísimos e impunidad.
Nadie que viva en America Latina desconoce que el paco y la pasta base son drogas creadas principalmente para el consumo de los pobres, basta ver quiénes son los más afectados, quiénes son mayoritariamente los que sufren sus daños.
Es imposible no ver que es una problemática social asociada también a la maximización de la ganancia propia de este sistema capitalista (es droga “estirada” a más no poder y mezclada con cualquier porquería).
El comercio y distribución de esta “maldita” droga habla también de negocios de inversores y capitalistas que forman parte de este sistema económico al que Mujica nos quiere condenar diciendo que no hay alternativa y del que se ha convertido en su ferviente defensor. Solo que es la cara “oscura”, “ilegal” y clandestina del capitalismo pero a la vez es parte inseparable e intrínseca a él.
Párrafo aparte merece las nuevas disposiciones del flamante Ministro del Interior Eduardo Bonomi, que facultó a la policía a volcar más presencia en las calles y detener a todo aquel que sea “sospechoso”, práctica que no será otra cosa que criminalizar la pobreza y la marginación, con la posibilidad de acusar de “presunción de actividad predelictiva”, cuestión totalmente incomprobable, máxime cuando el testigo es el mismo policía.
Casi en la misma línea de atacar a los pobres y no la pobreza, su antecesor el también frenteamplista Tabaré Vasquez vetó la ley que permitía el aborto legal y gratuito (que ya contaba con sanción parlamentaria), aún sabiendo que así condenaba a prácticas abortivas con riesgo de muerte a las mujeres pobres, que son las únicas que no pueden acceder a los abortos seguros pero inaccesibles por sus costos.
Menos mal que son gobiernos progresistas, supuestamente populares y con “sensibilidad” por lo social y la pobreza.
Mujica se pone así a la altura de cualquier derechista que sin empacho pide mano dura y más seguridad para enfrentar los problemas sociales. Y lo hace muy suelto de cuerpo, cansado de esos “abogados que solo piensan en los Derechos”.
Y acá viene otra grave amenaza: el desprecio que está mostrando por los derechos democráticos al afirmar en una entrevista que “El problema es que hoy te tiran una parafernalia de derechos, que no sabés lo que es; me rindo. ¡Hay una producción abogadil en este país, brutal!”, ridiculizándolos como si simplemente fueran obstáculos para sus opiniones y proyectos y que se pueden borrar de un plumazo y por su simple capricho.
Es llamativo y peligroso a la vez, para un gobierno que descalifica sistemáticamente los reclamos de los trabajadores (a los empleados públicos los trata de privilegiados y acomodados que no quieren trabajar) pero no deja de hacerle todos los mandados al imperialismo y la burguesía, no deja de garantizar cuantiosas ganancias a los agroexportadores, a la banca financiera y sigue haciendo acuerdos económicos y comerciales con países como Israel, donde la tortura y la pena de muerte son legales y actualmente se encuentran en una ofensiva sobre terrenos árabes ocupados por palestinos.

Con una política independiente, enfrentemos esta ofensiva reaccionaria
Los trabajadores, los luchadores populares, los jóvenes deben sacar las conclusiones de estas posiciones que atacan los derechos democráticos y muestran la verdadera cara de Mujica y el FA.
Sabemos, que muchos trabajadores y trabajadoras mantienen ilusiones en que Mujica sea más sensible a la realidad social y a los problemas de los más pobres. Nosotros no tenemos ninguna confianza en que Mujica y el FA, atados a las estructuras de poder capitalistas, puedan resolver estos problemas. Las demandas obreras y populares sólo se podrán imponer con la movilización. Sin embargo, quienes luchamos por un partido revolucionario que levante una salida de fondo, obrera y socialista, estamos dispuestos a acompañar la exigencia que se le haga al gobierno del FA.
Proponemos a los organismos de DD.HH., a los sindicatos, a las organizaciones juveniles y vecinales, iniciar una amplia campaña nacional contra la criminalización de la pobreza, por el pleno respeto de las libertades democráticas, por encarcelar a los milicos y por acabar con la impunidad. Ninguna reconciliación.

Hernán Yanes
Desde Uruguay




[1] Recordemos que el término “colimba” utilizado para referirse al servicio militar quiere decir: corre, limpia y barre … decadente sugerencia de un presidente ex tupamaro.

miércoles, 24 de marzo de 2010

El guiño de Pepe Mujica a los cuarteles uruguayos

María Victoria Moyano*
20.03.2010

Aunque nunca comulgué con un Frente Amplio (FA) en Uruguay, que hizo más neoliberalismo que medidas de izquierda, no puedo salir de mi consternación con las declaraciones del presidente Pepe Mujica llamando a la concordia, a la reconciliación y a la “unidad nacional” con unas Fuerzas Armadas que aún tienen numerosos miembros en actividad que deberían estar presos por crímenes de lesa humanidad. Muchos militantes del FA y del progresismo argentino se sorprendieron por esas declaraciones. A mí, luego de su discurso frente a los empresarios argentinos y uruguayos –que fueron los que pergeñaron los golpes de Estado en el Río de la Plata–, si bien no me sorprendieron, me afectaron personalmente.

El 17 de agosto de 2007 fui a declarar a Montevideo como testigo. Mis padres, uno argentino y otra uruguaya, fueron parte de una serie de seis traslados clandestinos de presos políticos desde la Argentina hacia Uruguay, en lo que se llamó el Plan Cóndor. Yo estuve apropiada por los represores hasta mis 9 años, cuando me recuperaron las Abuelas de Plaza de Mayo. La justicia uruguaya, luego de 25 años, condenó a sólo ocho ex represores, entre ellos a los ex dictadores Juan María Bordaberry y Gregorio Álvarez. Mujica, utilizando una supuesta autoridad moral por su pasado guerrillero y sus años en prisión, promueve la absolución de los genocidas con la excusa de que hoy son unos pobres viejitos inofensivos.

En mayo de 2009, varios hijos de desaparecidos fuimos declarados “ciudadanos ilustres” en Montevideo. Yo participé de ese acto sólo para transmitirles a los uruguayos que “los ciudadanos ilustres son nuestros padres y todos sus compañeros que han luchado por una sociedad distinta, una sociedad sin miserias, una sociedad sin explotados ni explotadores”. Mujica quedó muy lejos de esta lucha. Hoy está en la vereda de enfrente, planteando la reconciliación con los verdugos del pueblo trabajador uruguayo, con los verdugos de mis viejos. Hace muchos años que viene renegando de su pasado. Allá él. Somos muchas y muchos los que vamos a continuar la lucha de nuestros viejos, con el “sindicalismo de base”, como los trabajadores de Kraft, Zanon y el subte, que de a poco empiezan a recuperar las tradiciones que fueron mutiladas por los genocidas con los que Mujica se quiere congraciar. Como homenaje a nuestros 30 mil desaparecidos, este 24 de marzo voy a marchar a la Plaza de Mayo con el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, junto a Elia Espen, Madre de Plaza de Mayo. Más que nunca no perdonamos, no nos reconciliamos: juicio y castigo a los genocidas responsables del Plan Regional.

*Nieta recuperada. Miembro del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos.

domingo, 7 de marzo de 2010

ASUMIO JOSÉ "PEPE" MUJICA EN URUGUAY
“Más de lo mismo” será la frase que marque su gobierno
Por Karina Rojas

El pasado 1º de marzo, y ante una multitud de seguidores, José Mujica, candidato electo por el gobernante Frente Amplio, asumió como presidente del Uruguay en una ceremonia que contó con la presencia de las más diversas personalidades del arco político internacional, desde los más “díscolos” de la región como el venezolano Chávez y el boliviano Morales hasta la secretaria de Estado norteamericana Hilary Clinton (que se encuentra haciendo campaña en Latinoamérica a favor del reconocimiento del fraudulento presidente electo en Honduras) y el asesino presidente colombiano Uribe. Todos estuvieron presentes aplaudiendo con fervor y elogiando los dichos del ex tupamaro.

Tanto en el Palacio Legislativo como en el acto oficial de traspaso de mando, el “Pepe” dio sendos discursos donde dejó bien en claro los lineamientos de su próximo gobierno. Ante todo dijo que el suyo será un gobierno de continuidad con el anterior, “más de lo mismo”, especialmente en el plano económico y en su relación con los Estados Unidos. Reivindicó la participación de las tropas uruguayas en Haití, como faldero de las tropas yanquis (inclusive después de todas las acusaciones a las violaciones a los derechos humanos que pesan sobre esas fuerzas), llamó al diálogo y a la concertación a los derechistas partidos Nacional y Colorado, como ya lo había hecho antes de las elecciones convocándolos a que participen de los organismos de gobierno y control, y destacó a la educación como una de sus prioridades, aunque anticipó que para aumentar su presupuesto debería quitárselo a alguna otra obra pública.

Una “izquierda responsable” al servicio de los negocios capitalistas

Distintos medios presentan este triunfo frenteamplista y las perspectivas del futuro gobierno como el resultado de la construcción de una “izquierda responsable” en Uruguay. Los propios empresarios e inversores, preocupados en cómo garantizar y aumentar sus ganancias, elogian hoy a Mujica –a pesar de su pasado guerrillero- y apoyan su gobierno de “izquierda” porque presenta ante todo una profunda continuidad con su predecesor Tabaré Vázquez, que mientras puso en marcha programas de asistencia social para los sectores más postergados (con lo que ganó altos índices de popularidad), garantizó un clima favorable a los negocios, fomentó la instalación de multinacionales, como Botnia, profundizó al proceso de extranjerización y concentración de la tierra y pagó puntualmente los vencimientos de la deuda externa.

Primero en la intendencia de Montevideo y luego en la presidencia, el Frente Amplio no gobernó para satisfacer las necesidades de las mayorías populares, sino que lo hizo para beneficiar a los grandes grupos económicos, tanto nacionales como extranjeros. Y Mujica se propone a seguir ese camino, de administrador de un estado al servicio de esos intereses. Ya lo vimos en el Hotel Conrad en Punta del Este cuando juraba en un almuerzo organizado por López Mena, el multimillonario dueño de Buquebus, ante lo más rancio de la burguesía local y extranjera que “acá nadie les va a expropiar nada ni doblarles el lomo con impuestos”. Dejaba asegurado que Uruguay es un país donde se puede invertir con total tranquilidad, que hasta los mismos empresarios quedaron conmovidos y súper contentos por estas declaraciones.

Mujica anunció medidas más represivas que su predecesor, como privatizar las cárceles, meter mano dura a los consumidores de “pasta base”, sacar a los milicos a las calles para combatir la delincuencia… ni hablar de anular la Ley de Caducidad, que permitiría juzgar a los responsables de los crímenes cometidos en la última dictadura militar, del que el propio Mujica fue también víctima. El mensaje pro patronal no es sólo para los empresarios, sino también para los trabajadores: ya avisó que será más duro con las luchas obreras, dijo que hay que trabajar le guste a quien le guste (pensando especialmente en el combativo gremio de los empleados municipales de Adeom, para que no se oponga a su proyecto de reforma del estado).

Por si faltara alguna muestra del grado de domesticación de esta supuesta “izquierda seria”, los representantes de la derecha uruguaya, como el “Qki” Lacalle del Partido Nacional o Pedrito Bordaberry (el hijo ni más ni menos que del dictador actualmente preso) junto al ex presidente Sanguinetti, ambos del Partido Colorado felicitaron los discursos de Mujica por su mesura y por haber dejado “viejas ideologías” atrás.

Por una organización independiente de los trabajadores y trabajadoras

Pese a que ya hay una extensa experiencia con el Frente Amplio, sus sectores “progresistas” siguen sosteniendo la política del “mal menor” como justificación de su apoyo al gobierno. Pero es mentira que este tipo de política es la única posible. Este discurso mediocre y posibilista que nos llama a la resignación diciendo “es lo que hay valor”, discurso al que nos tiene acostumbrados muchos políticos (como los del Partido Comunista y el Movimiento de Participación Popular, ambos integrantes del FA) de que el tiempo pasado ya fue, que las banderas levantadas ayer ya quedaron obsoletas y, como aquí diría la CTA argentina, la clave ahora es pelear porque otro capitalismo es posible, un capitalismo más humanizado y social.

Más allá de las ilusiones que Mujica pueda generar en amplios sectores de la sociedad, que esperan que sea un gobierno más de “izquierda”, el Frente Amplio seguirá gobernando al servicio de los empresarios. No hay medias tintas: o se está con los trabajadores y el pueblo o se garantizan los negocios de los capitalistas, cuyas ganancias crecen a costa del pueblo pobre y trabajador. Para luchar por sus propios intereses es necesario que los trabajadores y trabajadoras y la juventud avancen en la construcción de su propia herramienta política, independiente de todos los partidos patronales y de la estrategia de conciliación de clases del Frente Amplio.