jueves, 15 de julio de 2010

Más de 70 días de ocupación en Tecnoluce

En el Uruguay gobernado por el ex tupamaro Mujica la situación de los trabajadores dista de ser la que muchos esperaban: los patrones que ven que sus negocios no les están rindiendo como esperaban no dudan en descargar los costos sobre la masa obrera apelando a los recursos ya conocidos en tiempos de los gobiernos neoliberales: seguros de paro, políticas de vaciamiento, intensificación de la jornada de trabajo y, cuando no, directamente el cierre de los establecimientos. En esto tanto blancos, colorados y frenteamplistas tienen la misma política: preservar los privilegios de clase y mantener la riqueza de unos pocos a costa de la superexplotación y la miseria obrera.

Sin embargo y frente a esta situación, la metalúrgica Tecnoluce se encuentra ocupada por sus trabajadores. Esta empresa, que ha sido beneficiada por el gobierno a través de subsidios y facilidades aduaneras, se dedica a la fabricación de máquinas envasadoras y cuenta con unos 37 trabajadores. Los reclamos de los trabajadores son de diversa índole: salarios vacacionales impagos del 2008, meses de haberes adeudados y por supuesto, la preservación de su fuente laboral ante la política de vaciamiento de la patronal y su intento de liquidar la resistencia obrera despidiendo a la mitad del personal de la planta, entre ellos casi todos los delegados del comité de base. A esto se le suman las deudas a proveedores y al propio estado (a través de la falta de pago de servicios como luz, agua y teléfono).

El gobierno y su “solución”
Los trabajadores ya han concurrido reiteradas veces a negociar una posible salida al conflicto y han mantenido reuniones en la Comisión de Trabajo del parlamento sin encontrar solución alguna. La propuesta del gobierno es que los trabajadores constituyan su propia cooperativa, dejándolos librados a su suerte y sin resolver la cuestión de la vieja deuda con los obreros que asciende a más de cien mil dólares. El gobierno y sus representantes pretenden que los obreros se contenten con una cooperativa, se dejen de luchar y den por perdido todo lo que se les debe.

Por su parte la burocracia sindical de la UNTMRA, que al principio buscó ponerse al frente de la lucha para entregarla, al no poder hacerlo lleva adelante una política de aislamiento total del conflicto para intentar quebrar la voluntad de los trabajadores que ya sostienen más de dos meses de ocupación. Ejemplo de esto es la negativa de la dirección de la UNTMRA a que los obreros de Tecnoluce convocaran a la movilización que finalmente se hizo el 4 de junio como UNTMRA, o también poniéndose al frente de iniciativas como la realización de festivales solidarios, con el claro objetivo de llevar la lucha al fracaso. Entonces, ¿a qué salida se juega la burocracia? A la desmoralización de los trabajadores y a forzarlos a que acepten las condiciones impuestas que “ofrece” el gobierno frenteamplista.

Los trabajadores de Tecnoluce resisten.
Los trabajadores no se quedaron de brazos cruzados. Para intentar vencer esta política resolvieron coordinar ellos mismos con otras empresas en conflicto, coordinación que tuvo su expresión en el gran corte de calle realizado el pasado 4 de Junio en una avenida importante de la ciudad de Montevideo, donde asistieron más de 100 personas entre los trabajadores y vecinos del barrio. Además impulsan su fondo de huelga y mantienen una organización democrática donde se toman las decisiones. Los obreros comienzan a sacarle la careta a este gobierno que se dice de izquierda.

Un programa para vencer
Desde el grupo de simpatizantes de la FT-CI en Uruguay pensamos que tanto los sectores combativos del movimiento obrero como del movimiento estudiantil debemos extender la coordinación y la solidaridad con las fábricas en lucha como ya lo han hecho los trabajadores de Tecnoluce, Bretagne y Antisonit con el corte del 4 de Junio, ellos nos han mostrado el camino. Entendemos que se han dado algunos pasos desde la TCC en este sentido con la creación de la Comisión de Solidaridad con las luchas obreras, pero es necesario avanzar en la discusión de cuál es el programa y los métodos que harán vencer a los trabajadores en la lucha por sus reivindicaciones. Solo así podremos enfrentar el ataque patronal con aval del gobierno que plantea la salida de la cooperativa para desconocer su responsabilidad y trasladarla a los obreros, permitiendo que se desarrollen experiencias que luego terminan en una autoexplotación obrera y en la burocratización de sus organizaciones. Solo así podremos también comenzar a recuperar las organizaciones obreras para nuestros fines, sacarnos de encima a la burocracia y poner en pié una alternativa de clase. ¡Más coordinación y solidaridad! ¡Estatización bajo control obrero! ¡Viva la heroica lucha de los obreros de Tecnoluce! ¡Que la crisis la paguen los capitalistas!


Damián
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domingo, 27 de junio de 2010

Notas para un balance sobre la Marcha del Silencio del pasado 20 de mayo de 2010 y la posición de la izquierda.

Desde el Blog Internacionalismo Militante queremos plantear los primeros elementos de reflexión sobre la Marcha con la idea de aportar para un debate fraterno al interior de la militancia y entre las distintas organizaciones, consecuentes luchadoras por el juicio y castigo a los genocidas y torturadores.

La Marcha

Con una importante concurrencia, el pasado 20 de mayo se volvió a poner en el tapete la pelea por justicia respecto de los crímenes cometidos por la última dictadura militar: la exigencia de que se juzguen a quienes tuvieron responsabilidad en los hechos, es decir a quiénes participaron, quiénes dieron las órdenes y quiénes las cumplieron, pero también quiénes fueron los cómplices civiles que avalaron y consintieron este plan sistemático de ensañamiento con los sectores de trabajadores y jóvenes más combativos de la sociedad uruguaya.
Este plan se enmarcaba dentro de una organización más grande, el Plan Cóndor, que reunía a las fuerzas armadas de casi todos los países latinoamericanos que se aprestaban a aplicar distintas metodologías de tortura y exterminio copiadas de otras fuerzas (como las francesas en Argelia), y todo esto bajo la dirección, supervisión y monitoreo del amo del norte, los Estados Unidos. En la llamada “Escuela de las Américas” los milicos se formaban en estas técnicas para luego aplicarlas en sus países de origen, una gran organización ilícita que partió de las más altas esferas estatales, y por este motivo se lo llama Terrorismo de Estado.
Sin embargo, la convocatoria de la Marcha, impulsada centralmente por la agrupación Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos y Desaparecidos y por distintos sectores oficialistas, tuvo como lema “Sin la Verdad y la Justicia no hay Reconciliación”. Esta consigna creemos que es incorrecta ya que nunca podríamos reconciliarnos con quienes cometieron crímenes de lesa humanidad, con quienes armaron, planificaron y ejecutaron un plan sistemático para acabar con la resistencia obrera y popular, y a la vez pensamos que esta consigna termina convalidando una política que parte del Estado y que tiene como su mayor exponente al mismo presidente Pepe Mujica que pretende amigar a las FFAA con la población civil ya que las necesita para su ejercicio de gobierno.
Para abrir el debate, nosotros opinamos que esta consigna no es progresiva, es decir no va en el sentido de resolver la cuestión fundamental del juicio y castigo a los culpables, sino que justamente abre la posibilidad de pensar en la reconciliación con los militares y civiles de la última dictadura. Nos preguntamos: ¿acaso con verdad y justicia podría haber reconciliación? No, para nosotros está claro que nunca va a haber reconciliación, y se nos hace un deber y una obligación plantear esta cuestión con total claridad y firmeza.
Podríamos llegar a comparar esta situación con los juicios a los nazis, después de la Segunda Guerra Mundial. En ese caso, aunque lograron mantenerse prófugos e impunes muchos miembros de las SS, hubo una serie de juicios y condenas a los referentes del nazismo. Entonces, ¿podríamos pensar que, como se juzgó a algunos, la humanidad debe reconciliarse con ellos? No, claro que no, por eso la condena moral y ética sigue presente, sus partidarios prohibidos, su propaganda censurada, su apología es delito.
Entonces, la presencia de Mujica, su esposa, miembros del partido colorado como Fau, etc. intentan concretar la reconciliación y muestran claramente el verdadero sentido de esta marcha.
Los gestos de reconciliación tanto de la derecha en los días previos (como cuando los mandos militares aceptaban haber cometido errores y se desmarcaban de los generales de la dictadura) como de la supuesta “izquierda” (cuando hablaban al otro día de la marcha como un primer paso a la reconciliación) hablan por si solos.

Los antecedentes

Pensamos que la consigna que encabezó la Marcha es una continuidad de la política que vienen teniendo los dos gobiernos del FA de mantener la impunidad. Por un lado, manteniendo la vigencia de la Ley de Caducidad, declarada inconstitucional en distintos ámbitos internacionales, repudiada por millones de personas que han votado en los distintos plebiscitos a favor de la anulación, e incongruente a todas luces con los postulados que sostienen los tratados internacionales a los que Uruguay adhirió. Una Ley maldita, hija del Pacto del Club Naval, que vino a sellar la impunidad con los militares asesinos y torturadores, que fue avalada por los partidos del régimen, incluyendo al ahora gobernante Frente Amplio, cuyos legisladores fueron incapaces de anularla en los momentos en que este tuvo mayoría parlamentaria. Es decir toda una vergüenza nacional, plagada de acuerdos, de silencios y de complicidades.
Entonces desde el Pacto del Club Naval en adelante la política del FA como actor principal en la política uruguaya nos condujo a la trágica situación actual: la impunidad sigue firme, pero lo que es peor aún, parece que la pacificación y la convivencia con los militares van ganando terreno en parte del pueblo. El olvido, la falsificación histórica, la falta de condena cotidiana, los discursos fascistas y reivindicadores de la dictadura son moneda corriente. ¡¡No podemos permitir que esta reconciliación avance!!

Las operaciones políticas de la burguesía

La primera operación política parte del ex Tupamaro Mujica, quien pretende que los organismos de derechos humanos, los grupos y partidos de la izquierda y los militantes contra la impunidad caigamos en una posición que implique ceder a las presiones de todos los burgueses que, aunque con matices entre ellos, quieren y necesitan un aparato militar fuerte para defender el orden capitalista. Mujica tiene un claro objetivo: tener a su disposición preventivamente a las fuerzas armadas y de seguridad para, llegado el caso, utilizarlas para pasar sus políticas de estado internas. Si la crisis internacional se agudiza y comienza a repercutir en el Uruguay de seguro que aplicará medidas antipopulares, en pos de mantener los niveles de ganancia de los capitalistas, ya sean las agroexportadoras, los servicios, la banca y el comercio. Es por este motivo que necesitará a las fuerzas armadas lo más legitimadas posibles, por si llegan a tener que intervenir en algún conflicto interno, como una huelga obrera, una ocupación estudiantil, una revuelta barrial, etc. Las fuerzas armadas, como instrumento del Estado, y en este caso de un estado que se encuentra al servicio de una minoría de patrones y capitalistas, es totalmente necesario para preservar la dominación social. Por eso cuanto más represtigiadas éstas se encuentren mejor. Cuanto más “amigas” de la sociedad sean mejor. Cuanto mejor vistas estén para las grandes masas tanto mejor utilizables serán en los momentos decisivos.
La segunda operación política consiste en haber fomentado hasta el cansancio la falsa conciencia de que la sociedad uruguaya tiene un nivel de institucionalidad y representación casi excepcional al resto de América Latina. Ahora, es difícil creer que a través de un plebiscito se lograría el fin de la impunidad, y que el resultado del mismo sería respetado por los sectores más de derecha de esta sociedad (burguesa). Así pasó también con las privatizaciones, con voto popular en contra, ¿acaso se detuvieron? ¿o se buscó el vericueto legal para seguir avanzando en las mismas, privatizando indirectamente vía tercerizaciones, precarizaciones, asociaciones con privados, etc. etc.? La clase capitalista en el poder gobierna por consenso y por coerción: a partir de los mecanismos del régimen de la democracia liberal fomenta ilusiones en que todos somos iguales, y que nuestro voto vale. Cuando esto no es suficiente porque las masas cuestionan la ganancia capitalista, entonces la coerción a través de las fuerzas represivas terminan de imponer una relación de fuerzas a su favor. En esta combinación entre consenso y coerción se maneja siempre el Estado uruguayo.
Frente a esta operación política, los revolucionarios no nos negamos a usar los referéndums y plebiscitos como herramientas, pero nunca pueden ser el instrumento principal, poniendo la movilización a su servicio, como algo secundario. Por el contrario, apelamos a la movilización revolucionaria de la clase trabajadora para que en la acción directa desplieguen todas las fuerzas posibles y desarrollen el máximo de creatividad en la lucha, que permita incluso acaudillar al resto de los sectores explotados y oprimidos, unificando los reclamos y combatiendo el corporativismo divisionista, que solo le sirve a la burguesía para dividir el campo popular.
La tercera operación política tiene que ver con el intento de invisibilizar los OTROS crímenes de la dictadura , ya que la forma predominante de represión en el Uruguay se basó en la prisión, tortura y exilio para miles de luchadores.
Por supuesto que los detenidos desaparecidos son una bandera de lucha contra los crímenes de la dictadura y reflejan además la coordinación represiva del Plan Condor que existió entre los regímenes cívico-militares del Cono Sur, pero opinamos que la búsqueda de justicia no se reduce a esta cuestión. Juicio y castigo para los torturadores, para los que llenaron las cárceles de presos, para los que mandaban exiliar y proscribir, para los civiles y militares que sostuvieron ese Estado dictatorial.
Por eso, para saber el destino de nuestros desaparecidos, habrá que excavar en los batallones, habrá que saber escuchar a los sobrevivientes, que por suerte están vivos y con nosotros, y habrá que juzgar a los militares que aún hoy siguen manteniendo un manto de silencio cómplice frente a este tema tan sensible.
Esto no es Argentina; allí la modalidad predominante de la represión fue la desaparición forzada; en Chile fueron los asesinatos políticos. En Uruguay fue la cárcel, la tortura y el exilio. No plantear la cuestión con claridad, deja la puerta abierta a “dar vuelta de pagina” concluyendo que si se hiciera justicia con los desaparecidos el problema de la dictadura militar ya estaría resuelto.
Por otro lado se nos quiere pasar, como quien diría, “gato por liebre”: inventando una historia en donde dos aparatos militares se peleaban entre sí, y a consecuencia de esa “batalla” desaparecieron algunas personas. En realidad se trató de un período de ascenso obrero y popular, de organización y politización de amplios sectores de la población uruguaya (especialmente sectores de trabajadores y de la juventud) que abrazaron distintos proyectos (más allá de si fueron éstos correctos o no) que proponían un cambio de sociedad, que aspiraban a un mundo sin explotados ni explotadores, que peleaban por sus derechos y contra los privilegios de los más poderosos. Eso no es una “guerra”, eso es un plan de un sector (privilegiado) de la sociedad, que cuenta para sí con el monopolio del uso de las armas, contra otro grupo poblacional que se alza contra el orden establecido. Esto se llama Terrorismo de Estado cuando el estado se encuentra a manos de los patrones.
Y más aún, como uno de los “bandos” parece que se arrepintió de todo lo que hizo en los 70, entonces queda por ende solo un discurso: el del bando vencedor.


Los principios de la clase obrera

Consideramos hasta un principio de clase no reconciliarnos con nuestros verdugos.
Quienes persiguen, reprimen, torturan, encarcelan, matan y desaparecen a la clase trabajadora y a los luchadores populares, lo hacen en nombre de una clase, la burguesía, y están movidos por la intención de proteger y preservar sus privilegios. Lo hacen con el fin de proteger a los capitalistas, y frenar por la fuerza de la reacción y del fascismo las expresiones de las clases desposeídas, que intentar subvertir el orden existente.
Está en la esencia de las fuerzas armadas actuar contra los explotados, están llamados a cumplir ese rol. Como institución, nacieron para ejercer el monopolio de la violencia contra quienes atenten el orden burgués. No hay posibilidad de reforma o renovación, no son las personas, es la institución
Por eso es un principio de clase no reconciliarnos con las fuerzas armadas que están al servicio del capitalismo y prontas a reprimir y utilizar todas las acciones legales o ilegales a su disposición para descargar su poder represivo sobre las masas trabajadoras y populares, ya que lo hicieron antes y lo seguirán haciendo siempre, por su carácter de clase.
Por más que hayan juzgado a todos los responsables de los crímenes de lesa humanidad, lo que consideramos un avance y un hecho reparador, no vamos a reconciliarnos con nuestros verdugos.

Un programa para luchar

Sabemos que miles de luchadores honestos por la justicia y la verdad participaron de la marcha; pero en todo caso con nuestra presencia acrítica sin una delimitación clara, sin una denuncia hacia la política reconciliadora del gobierno frenteamplista y del resto de los partidos del régimen, sólo aumentamos la confusión. ¿No somos suficientes para expresar una voz diferente a la oficial?
Desde el Blog Internacionalismo Militante pensamos que la mejor manera de combatir la impunidad es a través de la movilización independiente de las masas, sin caer en el seguidismo a las variantes patronales y sus partidos, incluyendo al Frente Amplio que, con un discurso de izquierda, pretende cerrar una etapa de lucha, hacer “borrón y cuenta nueva” y reconciliar a la sociedad haciendo pasar a las fuerzas armadas como “nuevas”, cuando en realidad sabemos que, no solo siguen siendo los mismos militares quienes se encuentran en la cúpula, y que los nuevos integrantes fueron y son educados en la lógica del Terrorismo de Estado, sino que también sabemos que la institución es la misma porque el carácter de clase del Estado no se ha modificado, sigue siendo burgués y por tanto la institución mantiene los mismos intereses que en los tiempos del Goyo Álvarez y Gavazzo.
Creemos que hay que enfrentar consecuentemente este intento de Mujica y el FA de reconciliarnos con los asesinos y torturadores, levantando bien alto las banderas del Juicio y Castigo.
Pensamos también que a las FFAA no las podemos modificar, por lo que hay que plantear la disolución de las mismas y de los servicios de inteligencia del estado, ya que para lo único que sirven es para reprimir al pueblo trabajador, a los estudiantes y a la juventud.
Los sindicatos combativos de los distintos gremios como la educación y la salud entre otros, la militancia de los centros de estudiantes, sea docentes como liceales, las organizaciones vecinales y de DDHH no comprometidas con el gobierno y que quieren ver en cárcel común a los militares, los partidos de la izquierda radical, etc., deben encarar esta profunda y comprometida discusión a la luz de los intentos del gobierno del FA de dar vuelta la página de la historia uruguaya y sentar las bases para una nueva etapa en la vida de todos nosotros.

PT: no podemos cambiarle el contenido a todo


El Partido de los Trabajadores (PT) participó de la Marcha del Silencio, quedando justo detrás de Mujica. Esto no fue solo una cuestión de “espacio”, sino que expresa un posicionamiento político. Con el argumento de que se puede cambiar el contenido a las marchas, a las convocatorias, a las declaraciones, a las campañas electorales, etc. esta corriente termina apoyando cosas indefendibles, como por ejemplo una convocatoria llamando indirectamente a la reconciliación.

Es verdad que debemos establecer un diálogo con aquellas personas que luchan por conocer la verdad e imponer la justicia, pero no por eso debemos terminar detrás de una propuesta apadrinada por el oficialismo y que apunta en última instancia a perdonar a los responsables del terrorismo de estado, lavarle la cara a la institución militar genocida y a lo sumo condenar a algunos figurones para encerrarlos en cárceles vip y dar por concluido el tema y dar la vuelta de pagina ( como tantas veces lo han expresado) .
No podemos plantear que se marche con los reconciliadores, para que no haya reconciliación!!! Es imposible estar con dios y con el diablo, o se está por la reconciliación con los militares o se está claramente en contra. Su política lleva a un callejón sin salida a la lucha contra la impunidad, y en la practica termina avalando y legitimando a quienes son confesos reconciliadores


Con esta nota queremos dejar abierta una tribuna de debate y reflexión, esperamos aportes, sugerencias y también críticas constructivas.

miércoles, 26 de mayo de 2010

En este 20 de Mayo...

Ni Olvido, Ni perdón. Contra la reconciliación!!!

La “Marcha del Silencio” surge a mediados de la década pasada a iniciativa del hoy senador Rafael Michelini, convocando a reclamar “conocer la verdad” y el cumplimiento del artículo 4 de la Ley de Caducidad de investigar lo ocurrido en aquellos años.

Es decir que ya desde el comienzo esta Marcha no se propuso el reclamo de justicia y de anulación de la Ley de Caducidad, ya que Michelini al igual que el resto de los dirigentes del Frente Amplio se negaban sistemáticamente a impulsar cualquier iniciativa en este sentido.

Para el FA la derrota del voto verde en el año 89, significó olvidar el tema terrorismo de estado, aceptando y validando una ley que, como luego se vio, era absolutamente ilegal, nula por sí misma y absolutamente carente de fundamentación jurídica.

No es casualidad esta política del FA y de los sectores “moderados” de los organismos de derechos humanos.

Su postura desde el retorno de la democracia (y desde el Pacto del club Naval) fue hacer “buena letra” con el régimen para no “ahuyentar” votantes y prometiendo que con la llegada al gobierno mágicamente se solucionarían todos los problemas del pueblo.

Ese oportunismo electoralista lo llevó a renunciar a luchar consecuentemente por el fin de la impunidad, el juicio y castigo a todos los culpables y a predicar de manera mas o menos velada el punto final, el olvido “el nunca mas enfrentamiento de uruguayos contra uruguayos” (como dijo Tabaré Vásquez) que son en definitiva los antecedentes de la reconciliación propuesta hoy por Mujica.

Por otra parte los que luchamos por juzgar los crímenes de la dictadura debemos ser claros en expresar que la dictadura significó cárcel, tortura, exilio, proscripciones, persecuciones y desaparecidos. Querer reducir la represión militar a la desaparición forzada es directa o indirectamente querer minimizar el ataque atroz que sufrió el pueblo uruguayo.

Basta de Silencio, que se sepa en que batallón, en que lugar se torturo salvajemente, quienes estaban al mando, quienes fueron los responsables y ejecutores, quienes violaron, quienes realizaron todos los actos aberrantes que sabemos que pasaron.

Que el Estado de las garantías y seguridades a las víctimas para que puedan hablar, y denunciar a cada militar o civil represor.

Basta de falsificar la historia, lo que pasó no fue una guerra entre bandos, militares y guerrilleros; fue la respuesta de la burguesía y el imperialismo a un pueblo que luchaba por sus reivindicaciones y por mejorar sus condiciones de vida

En este contexto y sin olvidar entonces la intencionalidad política con la que se organizó en un inicio la marcha del silencio, sabemos que hoy también es un espacio de expresión y lucha por los que honestamente se plantean la justicia para los crímenes de la dictadura.

Pero hay que separar el agua del aceite; basta de hacerle el juego a los políticos que un día vienen a la marcha y el resto del año se pasan hablando de pacificación y reconciliación. Son los mismos que estuvieron 20 años diciendo que no se podía hacer nada porque la Ley era valida y luego no la anularon cuando tenían mayoría en el Parlamento.

Organicémonos los que luchamos consecuentemente por terminar con la impunidad, basta de transa, pactos secretos y negociaciones a escondidas. La impunidad se termina con la movilización popular

Verdad, Juicio y Castigo a todos los culpables de todos los crímenes de la dictadura!!

No a la Reconciliación con los militares asesinos!!

Anulación de la ley de caducidad!!

Cárcel común a los genocidas!!

Ningún arresto domiciliario para los torturadores!!


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Simpatizantes de la Fracción Trotskista-Cuarta Internacional
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domingo, 16 de mayo de 2010

Elecciones municipales en Uruguay

El Frente Amplio gana, aunque consigue al menos 10% menos de votos que en la elección anterior. ¿Es lo mismo votar al Frente Amplio que a los partidos tradicionales?


El domingo pasado se realizaron las elecciones departamentales en la República Oriental del Uruguay. El gobernante Frente Amplio fue el partido que más votos sacó de conjunto, aunque los resultados muestran un descenso en su caudal electoral de alrededor del 10%. Asimismo, la derecha representada en los partidos tradicionales, el Partido Nacional y el Partido Colorado obtuvieron muy buenos resultados y lograron retener en algunos casos y ganarle en otros varios departamentos que eran gobernados por el Frente Amplio.

Votos anulados y en blanco: récord histórico y dolor de cabeza para el FA

La novedad se dió también en el porcentaje de votos en blanco y anulados, que subió a la cifra histórica del 14 % en los departamentos más importantes como en Montevideo y Canelones, demostrando una apatía y un voto de desconfianza hacia los partidos en pugna. Una explicación posible a este fenómeno en Montevideo, capital del país y principal ciudad, fue que la elección del candidato frenteamplista a la intendencia montevideana resultó equivocada ya que la base electoral del FA prefería otro candidato, el ex ministro de industria Daniel Martinez (que, por otra parte, tampoco hubiera sido una candidatura progresiva y de clase). De hecho desde la elección de Ana Olivera como candidata varios grupos de militantes frenteamplistas comenzaron a propagandizar el voto en blanco.

Los resultados

Cuando todavía está en disputa el departamento de Florida (donde va ganando el FA al PN por 29 votos pero hay más de 1200 observados), lo que se puede afirmar es que el FA logró renovar el mandato en: Montevideo, Canelones, Maldonado y Rocha. Logró ganar en Artigas por primera vez en la historia y perdió los departamentos de Paysandú, Salto (ahora en manos del Partido Colorado) y Treinta y Tres. Mientras que el Partido Nacional retuvo San José, Lavalleja, Soriano, Río Negro, Colonia, Tacuarembó, Durazno, Cerro Largo y Flores. Perdió el departamento de Artigas frente al FA y le ganó al mismo FA las intendencias de Paysandú y Treinta y Tres.

Por último, el Partido Colorado, que solo tenía en su poder un municipio (Rivera) ahora gana uno más quitado al FA (Salto).

De conjunto, la derecha realizó una buena elección, quitándole al FA algunos departamentos, y en otros estuvieron cabeza a cabeza. Es un escándalo para el FA y un llamado de atención de su electorado. Sabiendo que el departamento de Montevideo es un bastión del FA y que los niveles de votación han sido crecientes desde la fundación del mismo FA, desde 2005 cuando se comenzó la discusión para elegir al candidato a intendente montevideano, varios dirigentes frenteamplistas manifestaban que en Montevideo no importaba quien fuera el candidato, “con una heladera de candidato ya se gana”. Con ésta posición ha intervenido el FA en sus últimas elecciones municipales. El FA y su famosa “teoría de la Heladera” (en Montevideo) sufrió un duro revés.

El proyecto de alcaldías: un fracaso rotundo

En relación al resultado de la elección de los candidatos a alcaldes municipales (89 alcaldías en total), nueva figura que se votaba por primera vez, solo votó el 30 % del electorado (y apenas por encima del 10% en Montevideo), en una clara señal de que ni siquiera se sabe el para qué sirven estos nuevos cargos (los alcaldes), y hay un sano instinto de la población a rechazar esta figura por considerarlo un curro más dentro de la administración pública, y un intento de emplear a la base partidaria y generar nuevos punteros políticos. Un fracaso contundente a la política del FA que no saben cómo disfrazar.

Ante el fortalecimiento de los partidos tradicionales: ¿quién le hace verdaderamente el juego a la derecha?

Lamentablemente la derecha terminó saliendo favorecida y represtigiada en estas elecciones, pero estos partidos tradicionales son tristemente conocidos por los uruguayos y uruguayas: son los partidos del régimen de esta democracia para ricos que pasaron los planes neoliberales en los años 90, los responsables de la miseria y la pobreza que hoy vemos en todas las ciudades y pueblos, los abanderados de las empresas multinacionales y las patronales explotadoras, los que negociaron con los militares para garantizarles su impunidad. Estos partidos no serán una salida para las masas uruguayas.

Generalmente, la dirección frenteamplista traslada a su base la idea de que la “izquierda radical” al no votar al FA, “le hace el juego a la derecha”. Pero realmente, ¿Quiénes son los que con sus políticas favorecen un renacimiento de la derecha más reaccionaria? Sin lugar a dudas que es el FA con sus políticas privatizadoras y fondomonetaristas que no se diferencian en casi nada con la derecha, con políticas represivas que ceden a políticas y posturas de la derecha (como el incremento de policias en las calles), con una política de reconciliación de las FFAA con el pueblo con lo que implica esto, etc. Entonces, para el electorado, ¿qué diferencia sustancial hay entre lo que le propone la derecha tradicional y lo que le propone el FA? Parece como si no hubiera más opción que elegir entre una copia bajo un barniz de centroizquierda o los proyectos originales…

¿Qué expresan los resultados?

Esta elección se desarrolló en el marco de un sentimiento de apatía general en la población, de descreimiento no solo a los partidos políticos sino también al conjunto de la institucionalidad, y el poco entusiasmo sobre los temas políticos que repercuten en la vida de la gente está empezando a ser una constante.

Este desencanto es aumentado por la despolitizada campaña electoral que sostuvieron todos los partidos del régimen, incluido el FA. Una campaña vacía de contenido, carente de propuestas políticas para solucionar los problemas más acucientes de los trabajadores y el pueblo, sin iniciativa y hasta con candidatos que nadie conocía.

Apatía general que se visualizaba ya una semana antes en el acto del 1º de mayo convocado por la burocracia sindical. En un acto donde se podía preveer una concurrencia superior a otros años por ser tan cerca de una elección. Sin embargo la participación popular fue muy magra, en un acto donde estaba el gobierno nacional (hasta Mujica) y varios figurones de la derecha tradicional, el grueso de los trabajadores faltó a la cita, convocando menos de 5 mil personas y la mayoría presente proveniente de la clase media.

El resultado demuestra que un sector de los votantes del FA en las últimas elecciones nacionales, que llevó al poder al Pepe Mujica, decidieron no darle su apoyo esta vez, y algunos votaron a los partidos tradicionales y otros optaron por el voto en blanco o nulo, en disconformidad con los partidos existentes.

El verdadero rostro del Frente Amplio

El Frente Amplio demuestra claramente que es una variante más dentro de los partidos del régimen, sin proyecto que lo distinga de los partidos de la derecha, utilizando los mismos mecanismos que el resto. Si hasta el mismo derechista y facho-golpista, ministro de educación de la dictadura J. M. Sanguinetti ha declarado reiteradas veces que ya no hay diferencias de fondo en los proyectos políticos de blancos, colorados y frenteamplistas.

El FA muestra su verdadero rostro, que es un partido al servicio de garantizar los negocios de la burguesía y el imperialismo, preservando sus ganancias a costa de seguir manteniendo la explotación y opresión a la clase trabajadora, expresado en su política de bajos salarios, en su pobre presupuesto a la educación o a la salud del pueblo, en mantener a los empresarios con subsidios mientras que llena de impuestos (como el IRPF) a los trabajadores, impuestos al salario que van a parar al pago puntual de la deuda externa.

Pongamos en pie una alternativa de los trabajadores y trabajadoras

Quienes nos reivindicamos del marxismo revolucionario creemos que se debe y se puede poner en pié una herramienta política de los trabajadores, independiente del gobierno y las patronales. Una organización que se proponga luchar por conquistar la independencia política de los trabajadores en pos de una perspectiva emancipatoria para los explotados. Una organización que confíe enteramente en las fuerzas de la clase obrera como sujeto hegemónico del cambio social. Para terminar con los proyectos políticos de conciliación de clases (como el FA) que no nos ofrecen más que enfilar al movimiento obrero y popular detrás de alianzas netamente funcionales a la clase dominante.


Los estudiantes luchan contra la reforma educativa de Mujica

Los estudiantes del IPA debaten, hacen asambleas, discutideros y sacan manifiestos para enfrentarse a los intentos del gobierno de pasar la reforma educativa, que atenta contra el cogobierno y la autonomía. Los universitarios se manifiestan contra los ataques a las conquistas de la ley orgánica de 1958", que quieren avanzar en la mercantilización de la educación, al servicio de las grandes empresas. Los docentes peleando por más reconocimiento y aumento de presupuesto para la educación… estas luchas tienen que masivizarse y coordinarse, hay que profundizar las asambleas en todos los lugares, y sacar mandato para coordinar la lucha, en pos de ligarse al malestar que se gesta en el movimiento obrero que ve decaer cada vez más su poder adquisitivo, por los bajísimos salarios y las pésimas condiciones laborales. Por la unidad obrero estudiantil, para unificar nuestras demandas.

No al pago de la deuda externa! Plata para la educación y los salarios, no para la deuda!!

domingo, 2 de mayo de 2010

E N E S T E 1° D E M A Y O

AUMENTO DE SALARIOS AL NIVEL DE LA CANASTA BÁSICA FAMILIAR!!!

QUE LA CRISIS LA PAGUEN LOS CAPITALISTAS!!!

LOS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS EN EL GOBIERNO DEL FRENTE AMPLIO

Hubo muchas ilusiones en que el primer gobierno del Frente Amplio iría a disminuir el desempleo, la pobreza y la marginación, que encarcelaría a los militares asesinos y torturadores de la dictadura y sus cómplices, en fin que sería un gobierno “del pueblo”. Sin embargo, tenemos que decir que estas aspiraciones no solo no se han cumplido, sino que en muchos casos el resultado fue regresivo y perjudicial para los trabajadores y trabajadoras.

Durante el primer gobierno, sin bien aumentó el empleo (que fue posible gracias a los beneficios obtenidos por el contexto internacional excepcionalmente favorable a la venta de commodities), también aumentaron los trabajos en negro y sin derechos reconocidos. El salario recuperó algo de todo lo que había perdido, pero no llega a los niveles anteriores a la crisis del 2002, y menos ahora con la inflación. Los índices de pobreza en el Uruguay siguen siendo tan alarmantes como siempre. Quienes defienden al gobierno no pueden convencernos de que nos pongamos contentos porque la pobreza bajó un 5,8 %, cuando todavía sigue en el orden del 26 % de nuestra población, ¡y cuando más de la mitad de los pobres son niños y niñas menores de 6 años!

Muchos pensaban que la relación con el imperialismo iba a cambiar con el FA en el poder. Tampoco sucedió, ya que al igual que los partidos tradicionales (blanco y colorado) este siguió pagando puntualmente la deuda externa, firmando acuerdos comerciales con los Estados Unidos (sin olvidar los asaditos con los que Tabaré le convidó al asesino de Bush), favoreciendo a las empresas multinacionales y asegurándole suculentas ganancias en estas tierras.

El gobierno del FA imposibilitó que se hiciera justicia contra los militares de la dictadura, avalando y manteniendo la Ley de Caducidad (que podría haber anulado* cuando tuvo mayoría parlamentaria), y fueron casos contados los juicios que pudieron sortear esta maldita ley y permitir ver en la cárcel a quienes fueron responsables del terrorismo de estado.

El mismo gobierno de Tabaré fue el que vetó el artículo de la ley de salud sexual que permitía a las mujeres acceder a un aborto legal, seguro y gratuito, condenando a las más pobres al peligro de la muerte por abortos mal practicados. Es el gobierno que intervino a través de la MINUSTAH con las fuerzas armadas en Haití. Cinicamente nos mostraban cómo las tropas uruguayas “ayudaban” a los haitianos. Sin embargo no hay ninguna cuestión humanitaria en esas fuerzas: mientras la población haitiana vivía momentos desesperantes por las consecuencias del terremoto, las fuerzas internacionales reprimían a la población y le despejaban el terreno a los Estados Unidos para la “operación” militar que finalmente ocurrió.

¿Y CON EL GOBIERNO DE MUJICA?

Con el nuevo gobierno liderado por el Pepe Mujica, la cosa no cambió mucho de su antecesor, más bien atemorizan algunos de sus dichos y resoluciones, y desnuda el verdadero objetivo de su gobierno.

Ya hemos escuchado comentarios del ex tupamaro contra los consumidores de pasta base y su intención de mandarlos a hacer el servicio militar obligatorio; escuchamos su intención de reconciliar a las fuerzas armadas con la sociedad, y olvidar definitivamente las épocas pasadas del terrorismo de estado, terminar con los pocos juicios que están en marcha, y que nos olvidemos de aquella época en la que los trabajadores, los estudiantes y los luchadores populares se jugaban la vida por un mundo sin explotación. El mismo Mujica participó en los ´70 de esos movimientos que ahora parece denostar y repudiar.

También escuchamos de Mujica su afán de mantener intacta la ganancia capitalista: ya se juntó con los magnates y empresarios ricos en el Conrad de Punta del Este y les garantizó seguridad jurídica y bajos impuestos, mientras que a la vez ataca a los trabajadores municipales y los funcionarios del estado por las conquistas que supieron coneguir, tratándolos de privilegiados, cuando en realidad sus salarios están inclusive por debajo de la canasta básica de alimentos. El problema nos son los estatales, el problema son las patronales como los dueños de los bancos, los terratenientes, los agroexportadores, los dueños de los frigoríficos, los empresarios del comercio y la industria, etc. (en fin los nuevos “amigos” de Mujica que le bancaron la fiestita de asunción). Todos ellos se enriquecen a costa de explotar a sus trabajadores y trabajadoras, con salarios bajísimos, con jornadas laborales extensas, sin respetar nuestras conquistas, con extenuentes ritmos de trabajo, con persecusión sindical, etc. Estos empresarios, que Mujica defiende y fomenta, fueron los mismos que en los ´70 golpeaban los cuarteles para agitar la actividad militar, y fueron los beneficiarios del golpe militar y de su modelo económico. Con esto Mujica demuestra para quién gobierna. ¡Entonces hay que nivelar los salarios para arriba, no para abajo señor Mujica! Como así también hay que exigir la baja de las tarifas de los servicios públicos, que se encuentran por las nubes, y cuya recaudación también es para pagar la deuda y no para invertir en la población.

En esto tienen una responsabilidad significativa la mayoría frenteamplista de la dirección del PIT-CNT, que en la última campaña electoral hasta boicoteó toda lucha obrera, y que todo el tiempo está conteniendo las energías de la clase obrera y llevándolas al caudal electoral del FA, imponiendo que la lucha está “en otro lado”, en el gobierno, en el parlamento, lo que quita confianza en los propios trabajadores y trabajadoras. ¡Basta de llevar nuestras fuerzas detrás de los representantes de la burguesía!

Parece chiste, si no fuera una tragedia, que Mujica se enoje y le caiga mal que los trabajadores y trabajadoras podamos utilizar nuestras herramientas de lucha como la huelga y el piquete para hacer oir nuestros reclamos. Parece que a Mujica le irrita que peleemos por lo nuestro, y que no nos quedemos de brazos cruzados esperando que él proponga sus “ambiciosos” planes de vivienda, planes que utilizan viejas recetas liberales como apelar al voluntariado para su funcionamiento, sin una verdadera participación popular. ¿En vez de que las viviendas se hagan con voluntarios, por qué no pone en marcha un verdadero plan de obras públicas para darle vivienda a los que no la tienen, y a la vez generar trabajo genuino y empleando a todas las manos que hoy se encuentran disponibles para que se ganen un salario digno? Eso le traería problemas a Mujica porque él no quiere que nadie más dependa del estado, por eso impulsa la famosa “reforma del estado”, colocando a los funcionarios estatales en una imagen de vagos y privilegiados. Otra receta liberal para avanzar en las conquistas obreras.

En el plano internacional, Mujica es continuidad de lo anterior, manteniendo los acuerdos comerciales vigentes, inclusive el de Israel, que se encuentra en estos momentos llevando adelante una operación militar queriendo instalar colonias de israelíes en los territorios históricamente ocupados por los palestinos. ¿No te enteraste Pepe que las bombas y los muros israelíes matan luchadores y destrozan ciudades enteras con toda su población incluida?

Además, Mujica se presta a pagar la fraudulenta e ilegítima deuda externa, cuestión que debemos repudiar firmemente, ya sea el pago del capital o de sus intereses, y sea que se paguen con dinero presupuestado o con reservas. Repudiemos la intención del gobierno de seguir atando al país a los designios del FMI y los organismos de crédito internacionales, mientras en el plano interno se mantienen intactos los ya bajos presupuestos para la educación que no alcanzan para nada. ¡Plata para la educación, no para la deuda!

En los últimos días vimos cómo el gobierno festejó el fallo de la Corte Internacional de La Haya que no obligó a la relocalización de Botnia. Mujica apeló a un nacionalismo que en realidad es falso ya que el único interés que defiende es el de los capitalistas finlandeses, haciéndolos pasar como de todos los uruguayos y uruguayas. Se equivoca, los intereses de los burgueses son antagónicos a los nuestros. A los trabajadores y trabajadoras nos unen lazos solidarios con la clase obrera de Argentina porque tenemos los mismos intereses que son contrarios a los de los patrones, ya sean nacionales o extranjeros. Argentinos y uruguayos debemos luchar unificadamente por defender nuestros recursos naturales y el medio ambiente donde vivimos, contra la clase capitalista que solo se rige por su sed de ganancia.

¿QUÉ HACE FALTA EN URUGUAY?

La lucha tiene que comenzar por la pelea por el salario al nivel de la canasta familiar, por el reparto de las horas de trabajo entre todas las manos disponibles para atacar la desocupación, por un plan de obras públicas pensado por la comunidad y ejecutado bajo control obrero, por trabajo genuino.

Hay que dar una dura batalla por mejores condiciones de trabajo, contra el trabajo precario, flexibilizado y tercerizado, por revisión de los convenios laborales. Pero para poder participar de estas desiciones debemos sacarnos de encima a la burocracia sindical que todo el tiempo nos oprime y negocia por nosotros. Por eso es importante convocar en los lugares de trabajo y estudio a masivas asambleas de base, unitarias, donde inclusive podamos votar nuestros propios delegados mandatados que nos representen en las negociaciones.

Pensamos que hace falta que los trabajadores y trabajadoras, las y los estudiantes, la gente en los barrios, etc. inicien un camino de ruptura con el Frente Amplio, que se dice de izquierda cuando en realidad utiliza ese discurso y su prestigio a favor de garantizar los jugosos negocios capitalistas, “la izquierda responsable al servicio de los capitalistas”. Debemos pelear por una verdadera independencia de clase, respecto de todas las variantes burguesas, aunque éstas se pinten de “izquierda” como nos quiere hacer creer el FA.

Será de vital importancia que los sectores más combativos, tanto en los gremios de la salud o la educación, los sindicatos agrupados en la Tendencia Clasista Y Combativa, las y los estudiantes combativos, los partidos de la izquierda radical, etc. avancen en una coordinación real para poder enfrentar el plan del gobierno, que seguro querrá descargar la crisis internacional sobre las espaldas de los trabajadores y trabajadoras, cuando fueron los caítalistas quienes la generaron.

Por último, debemos pensar que si los patrones tienen varios partidos a su disposición (los tradicionales, blanco y colorado, y también el FA) la clase obrera tiene que construir un partido propio, verdaderamente independiente, para demostrar que nosotros podemos (y debemos) hacer política y plantear nuestra salida a la crisis, en el camino de pelear por un gobierno de los trabajadores y el pueblo. Esta será el mejor homenaje a nuestros queridos mártires de Chicago.


*fe de erratas: en el volante entregado el 1º de mayo decía "derogado" por un error tipográfico, lo correcto es como está aquí, "anulado".